Claudio Testa
Histórico dirigente de la izquierda en Argentina. Pensador y dirigente de la Corriente Socialismo o Barbarie. Autor del libro "Palestina: 60 años de limpieza étnica".


“El plástico se crea pero no se destruye: transforma nuestros mares, reservándoles un futuro incierto…”, Eva Van den Berg, NationalGeographic, Vol. 35, Nº 5, Nov. 2014, págs. 78-87

En artículos anteriores, señalamos los peligros de los cambios provocados directa o indirectamente por el hombre en la atmósfera y el clima terrestre. Pero el envenenamiento del aire que respiramos o los cambios catastróficos del clima –como por ejemplo el verano insoportable que está sufriendo este año el hemisferio norte– no son las únicasconsecuencias preocupantes de las actividades incontroladas del hombre… O mejor dicho, de la falta de regulación y control que llevan finalmente a estos desastres… que simultáneamente engordan los bolsillos de las corporaciones.

Hay también otras cosas que pueden tener consecuencias graves e incalculables para la humanidad y en general para la vida sobre la tierra… si no se les hace frente y/o se las reemplaza con otros procedimientos menos dañinos.

Algunos nacieron de la forma más inocente. Por ejemplo, ¿qué más inofensivo y útil puede parecer un objeto de plástico que hace más de medio siglo reemplazó a molestos recipientes metálicos y/o de vidrio para llevar pastas dentífricas, cremas, etc.? Lo mismo, podemos decir de las prácticas bolsas de plástico, con servicios que van desde congelar hasta transportar alimentos, etc., etc.

Sin embargo, en ese poquísimo tiempo, esas innovaciones tan útiles se han transformado en una pesadilla, una amenaza mortal que castiga los océanos del planeta y la supervivencia de las especies que viven allí… y, por extensión, también de los que vivimos en tierra.

Es que si esos objetos de plástico, una vez usados, van a parar como basura a la tierra y a los mares multiplicados por millones, entonces todo cambia.

Y eso, efectivamente, es lo que sucede en escala y ritmo cada vez mayor.

Un largo estudio de la especialista prof. Laura Parker, “Ahogados en un mar de plástico”, publicado en NationalGeographic (08/06/2019) traza un panorama cada vez más sombrío y peligroso. En síntesis, nos explica lo siguiente:

“El plástico no se inventó hasta finales del siglo XIX, pero hasta mediados del XX no empezó a producirse a gran escala. Gracias a eso ‘solamente’ tenemos que lidiar con 8.300 millones de toneladas de este material.

“Cada año acaban en el océano unos ocho millones de toneladas de plástico, un material que puede tardar siglos, o más, en desaparecer. ¿Podemos seguir disfrutando de este invento sin destruir el planeta?

“El plástico se crea pero en el mar no se destruye: transforma nuestros mares, reservándoles un futuro incierto.Aunque no habitemos allí, no necesitamos explicar lo que esto implicaría para la propia supervivencia de la humanidad.”

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“Usar y tirar”

En el mismo momento del nacimiento y “boom” comercial del plástico, a mediados del siglo pasado, los industriales que lo producían, popularizaron este lema en sus avisos publicitarios: «La vida de usar y tirar».

Se pretendía sugerir que todo o casi todo lo fabricado en plástico era para ser usado sólo una vez… y tirarlo. Como era incomparablemente más barato que lo producido en metal, sean platos, cajas, vasos, tejidos u otras herramientas o materiales, no valía la pena usarlo dos veces. No era elegante. ¡A la basura, entonces!

Pero esta rentable “basura” plástica tiene un grave inconveniente. Es muy difícilmente biodegradable. Y arrojándola a ríos, mares u océanos no se soluciona esto sino que se agravan los problemas.

“Los plásticos de un solo uso nos han facilitado la vida, pero también constituyen una gran parte de los residuos que hoy ahogan los océanos”, concluye la profesoraParker.Así en el mundo se recicla menos de una quinta parte del plástico. En Estados Unidos, menos del 10%.

 

Estudios de plásticos en los océanos

Efectivamente, eso fue lo que demostraron los primeros estudios mundiales realizados como el de la Expedición Malaspina 2010 que llevó el buque oceanográfico español Hespérides, con el apoyo del Sarmiento de Gamboa. Durante la campaña, el estudio liderado por el ecólogo Andrés Cózar, de la Universidad de Cádiz, se encargó de realizar la primera evaluación de la cantidad y la distribución de plásticos en el océano a escala planetaria, comprobando que eran extraordinarios… por no decir pavorosos…

De este y otros estudios como el de Laura Parker antes citado, extraemos algunos datos para preocuparse:

* Cada segundo más de 200 kilos de plástico son arrojados a las aguas. Por lo cual, se calcula que al año sumarían la friolera de 8 millones de toneladas.

Algunos de estos residuos tienen la capacidad de degradarse más rápidamente que otros -cerca de seis meses-. Pero la mayor parte, lamentablemente tardarán cientos de años. Para aumentar la preocupación, se estima que de aquí al año 2020 se arrojarán más residuos de lo que se viene haciendo hasta ahora. La producción de plásticos estimada es ahora de hasta un 900% más que en 1980.

* Gracias a que el plástico no se inventó hasta finales del siglo XIX, y hasta mediados del XX no empezó a producirse a gran escala, solamente tenemos que lidiar con 8.300 millones de toneladas de este material. De ellas, más de 6.300 millones se han convertido en residuos. Y de esos residuos, 5.700 millones de toneladas no han pasado nunca por un contenedor de reciclaje, una cifra que dejó atónitos a los científicos que la calcularon en 2017.

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* Nadie sabe exactamente cuánto plástico sin reciclar termina en el mar, el depósito final de la basura del planeta. En 2015 JennaJambeck, profesora de Ingeniería de la Universidad de Georgia, dejó a todo el mundo boquiabierto con su cálculo: entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas al año sólo contando el procedente de las regiones costeras. La mayor parte de los residuos plásticos que llegan al océano no los vierten los barcos, afirman Jambeck y sus colegas, sino que se tiran sin más al suelo o a los ríos, sobre todo en Asia. El viento o las corrientes los arrastran luego al mar.

 

Más datos sobre el desastre plástico

Como consecuencia del desecho de plásticos ya se han formado en el planetacinco grandes islasde basura. Se reparten así: 2 en el océano Pacífico, 2 en el Atlántico y una en el Índico.

“Imagine 15 bolsas de la compra llenas de plásticos –diceJennaJambeck–, apiladas en cada metro de costa del planeta: sumarían unos ocho millones de toneladas, su estimación media de lo que tiramos al océano cada año. No está claro cuánto tiempo tardará ese plástico en biodegradarse por completo hasta el nivel molecular. Se calcula que entre 450 años y nunca.”

–“Entre tanto, se cree que el plástico que invade los océanos mata millones de animales marinos al año. Hay constancia de que afecta a cerca de 700 especies, algunas en peligro de extinción. En algunos casos los daños son visibles: animales estrangulados por redes de pesca abandonadas o por los aros que unen los packs de las latas de bebida. En otros muchos casos los daños son invisibles.

–“Especies marinas de todos los tamaños, desde el zooplancton hasta las ballenas, están ingiriendo microplásticos, que es como se conoce a los fragmentos de menos de cinco milímetros. En la isla de Hawai, caminando por una playa que en teoría debería ser prístina –no hay carreteras que conduzcan a ella–, me hundí hasta los tobillos en microplásticos. Ahí comprendí por qué hay gente que ve en el plástico de los océanos una catástrofe en ciernes, de la misma magnitud que el cambio climático. En una cumbre internacional celebrada en Nairobi el pasado mes de diciembre, el director ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente habló de ‘Armagedón oceánico’”.

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