Dos años sin Santiago Maldonado

Breve historia represiva de la Gendarmería Nacional Argentina

La represión interna ha sido prácticamente el único rol que cumplió Gendarmería desde su fundación en 1938. "Cuidar las fronteras" es cosa de papeles, cuidar a los capitalistas a fuerza de palazos, represión y asesinato, su realidad.

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
Luz Licht


“Gendarmería es la institución más valorada del país, más que la educación pública” Patricia Bullrich, ministra de Seguridad.

 

La Gendarmería Nacional fue creada como fuerza represiva oficialmente en 1938, durante los años de la “década infame”, por el entonces presidente Roberto M. Ortiz, a partir de la ley 12.367. Desde su fundación al presente se involucraron en la represión estatal, con hechos muy cruentos donde la violación a los derechos humanos, el genocidio y la violencia contra los de abajo es una constante. Sus actos estuvieron marcados por un fuerte vínculo con los grandes propietarios, sean locales o extranjeros, haciendo de la defensa de la propiedad privada y la represión al servicio de la misma, una marca que distingue a esta institución.

El genocidio de Rincón Bomba

El genocidio de Rincón Bomba fue cometido la Gendarmería Nacional y su escuadrón 18 en octubre de 1947 durante el gobierno de Juan Domingo Perón.

En el paraje La Bomba, cercano a la zona formoseña de Las Lomitas, estaban concentrados los cientos miembros de la comunidad Pilagá, que habían trabajado para el dueño del Ingenio San Martín del Tabacal, el terrateniente Robustiano Patrón Costas. Este gran propietario los hizo trabajar en el ingenio para luego echarlos sin pagarles un centavo, por lo que debieron volver a pie recorriendo las grandes distancias que separaban al Ingenio ubicado en Salta del paraje.

Desde ese momento comenzó la intimidación para que desalojen el lugar. Por orden del entonces presidente llegaron a recibir un tren proveniente de Buenos Aires con ropa, medicina y alimentos que estaban en mal estado, lo que causó la muerte y enfermedad de varios miembros de la comunidad. Para el día 10 de octubre, comenzó la brutal represión. En ella se calculan alrededor de 1 mil personas asesinadas y 700 heridas.

La Gendarmería disparó con ametralladoras y fusiles. La matanza que duró semanas implicó la persecución por el monte de quienes huían, durante la que muchos murieron por hambre y sed, fueron sometidos a violaciones, otros tantos, niños y adultos eran capturados y fusilados. Las familias y miembros sobrevivientes quedaron bajo la tutela de la Dirección Nacional de Protección al Aborigen, que los confinó a trabajar como peones en las colonias Francisco Muñiz y Bartolomé de las Casas, custodiados ni más ni menos que por Gendarmería.

Este año un juez federal dio lugar a la denuncia presentada en el 2005 por la Federación Pilagá, tras décadas de ocultamiento y silencio. El Estado argentino fue considerado responsable por el delito que considero los hechos de 1947 como crímenes de lesa humanidad, el brazo ejecutor de tamaño crimen en ese momento fueron los “centinelas de la patria”.

Pese al ocultamiento oficial se sabe de otras masacres cometidas por la Gendarmería Nacional contra trabajadores de los pueblos originarios de dos ingenios, Ledesma y Esperanza. Allí se repitió la metodología de emplearlos como mano de obra, no pagarles y luego masacrarlos. En la historia oral transmitida de una generación a otra se cuenta así:

“Esta historia es muy mala que me contó mi papá. La segunda matanza de nivaĉle fue en Fortín Chávez. Esta matanza ya se sabía en el Ingenio Ledesma. Los gendarmes hablaron con los jefes del ingenio y les dijeron que les querían matar a los indios. El jefe de obra les dijo que no todavía, que les dejen terminar el trabajo y después ellos les largan, y ahí sabrán qué hacer ustedes. Trabajaron muchos meses, nueve meses, un año.”[1]

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La participación activa de Gendarmería durante la dictadura genocida del 76

Del 20 al 27 de julio de 1976 en Jujuy, se produjeron los cortes de luz en las zonas aledañas al Ingenio Ledesma, conocidos como “El apagón de Ledesma”, provocados por miembros de la policía provincial y Federal, el Ejército y la Gendarmería para llevar adelante el secuestro de 400 trabajadores, activistas y luchadores. Son 55 las personas que continúan desaparecidas y en este caso el ingenio mismo funcionó como Centro Clandestino de Detención, por si quedan dudas sobre la responsabilidad empresarial que sigue impune por esos crímenes.

Ya hubo antecedentes cuando, en 1966, a través de un decreto se ordenó la creación de una guarnición para “combatir los focos guerrilleros” en la zona. La misma estuvo a cargo de la GNA y se instaló dentro del ingenio con el objetivo claro de sofocar cualquier intento de contestación y organización de las y los trabajadores.

Como subproducto de la lucha contra la última dictadura y sus crímenes, la deslegitimación de las FFAA fue enorme. A partir de ello se creó, con la vuelta de democracia, la farsa de que la participación o rol de la GNA fue secundario o nulo durante esos años. 21 (el 4.9%) de los 762 CCD que funcionaron en la Argentina durante esos años tuvo base en instalaciones de la Gendarmería.

Su accionar tuvo lugar en todo el territorio, sea participando de la custodia y vigilancia de importantes CCD, o teniendo el control de algunos; se puede contar su participación en Campo de Mayo, el Circuito ABO (Club Atlético, Banco y Olimpo), el Vesubio, ubicados en Buenos Aires; La Escuela de Suboficiales, La Ribera y La Perla en Córdoba; La Escuelita, El Arsenal Miguel de Azcuénaga y El Reformatorio en Tucumán; el Regimiento 29 en Formosa; el Penal de Chimbas en San Juan, por nombrar alguno. Participaron también de los vuelos de la muerte junto con los miembros de la Fuerza Aérea y el Ejército.

Ya desde fines de la década de los 40, durante el segundo gobierno de Juan Domingo Perón, Gendarmería Nacional enviaba periódicamente oficiales para formarse en los cursos de represión ilegal que brindaba la Escuela de las Américas en Panamá. Por otra parte, cerca de la década del 60,  también enviaba a sus miembros para nutrirse de las enseñanzas de la Escuela Francesa, o traía a sus exponentes a sus establecimientos, para instruirse en métodos ligados a la desaparición de personas, surgido a partir de la cruenta intervención imperialista francesa en Argelia.

Vuelta de la democracia y uso para la represión de la GNA

Con el retorno a la democracia producto de la ola democrática y el desprestigio en que quedaron sumidas las FFAA, los sucesivos gobiernos ensayaron la utilización de diferentes fuerzas represivas para la represión a la protesta social y las manifestaciones del pueblo trabajador. La GNA fue la carta que decidieron jugar, como explicábamos más arriba, por ser una institución con menor grado de rechazo y deslegitimación.

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Particularmente bajo el kirchnerismo las tareas para la GNA se extendieron más allá de la custodia de las fronteras, pasando a militarizar los barrios más pobres de la capital y el Conurbano, con la excusa de combatir el delito. Cumplieron un papel destacado en la represión a conflictos de trabajadores de la industria automotriz de gran impacto como fueron Gestamp y Lear, así como se involucraron en el espionaje de 2004 hasta 2012 aproximadamente, de organizaciones sociales, sindicales y políticas de izquierda con el Proyecto X.

Llegamos al presente con una situación económica deteriorada producto de las políticas de ajuste del gobierno de Macri, por el pago de la millonaria deuda externa y sus dramáticas consecuencias sociales. Este gobierno reaccionario, defensor de los genocidas y antiobrero hasta la medula, también ensayo un giro reaccionario a nivel más global. Con el consecuente redoblamiento de las políticas represivas, ataques a los luchadores y sus organizaciones, pero sobre todo con bandera de impunidad para las fuerzas represivas y sus crímenes de ayer y hoy.

Escribimos estas líneas en un nuevo aniversario de la desaparición y posterior asesinato de Santiago Maldonado. Las causas que rodearon los hechos luego de la represión en el Pu Lof Cushamen, en Río Negro, fueron significativas por el accionar criminal del Estado, del gobierno y la justicia a la hora de dilucidar qué había ocurrido con Santiago, cuestión que siempre apuntó a la GNA. Hubo miembros del Ministerio de Seguridad presentes en la represión que termino con la desaparición del joven, hubo una campaña sistemática del gobierno y sus medios afines para estigmatizar a la víctima, a su familia, al pueblo Mapuche.

Las violentas represiones y razzias se sucedieron luego de cada manifestación multitudinaria que exigía saber ¿Dónde está Santiago?, buscaron sembrar el miedo, deslegitimar la lucha, metiendo Gendarmes en escuelas, amenazando docentes que tocaran el tema, detuvieron militantes y activistas que pintaban murales por ese pibe desaparecido por Gendarmería. Finalmente su cuerpo apareció sin vida, y la lucha por justicia no terminó. Porque la familia reclama la reapertura de la causa, que buscó decir que Santiago se ahogó solo y acá no pasó nada, porque quisieron sentenciar la impunidad luego de una y mil irregularidades.

Volveremos las veces que hagan falta a las calles para exigir la verdad y la justicia, para señalar la responsabilidad de Gendarmería, del gobierno de Macri y su nefasta ministra, de la justicia que trabajó para encubrir el operativo de desaparición y posterior asesinato. Buscamos en la historia algunos hechos y episodios que muestren que la frase de Bullrich tiene algún sustento, y de alguna forma lo tenía. La Gendarmería Nacional es la institución represiva (como las otras)  cuya historia está escrita con la sangre del pueblo trabajador y los de abajo, siempre prestos a defender a los grandes propietarios y sus privilegios e intereses. Valorada por los capitalistas y sus gobiernos  por sus servicios prestados mucho más que la educación.

Para los caídos en manos de la represión de esta fuerza, nuestro homenaje e intento, con la memoria activa de seguir adelante y no olvidarlos, no perdonar a sus asesinos y jamás reconciliarnos con ellos. Porque el “nunca más” es una batalla constante hasta no terminar con el aparato represivo y el sistema que lo necesita y sostiene.

 

 

[1] http://elfurgon.com.ar/2017/11/13/historia-criminal-de-la-gendarmeria/

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