Las calles volvieron a teñirse de lucha feminista. Miles de personas nos dimos cita en la Plaza de los Dos Congresos para dejarle en claro al gobierno y a todos los reaccionarios que queremos el aborto legal. Se respiraba un aire parecido al de las vigilias del 13J y el 8A, porque a pesar del cachetazo del Senado, quienes peleamos por el derecho a decidir de las mujeres y todas las personas gestantes sabemos que esta pelea sigue hasta que sea ley. Fue una jornada intensa y fue feliz; feliz, porque pudimos ver nuevamente que estamos haciendo avanzar la historia, escribiéndola con nuestras manos de trabajadoras, estudiantes y jóvenes luchadoras.

 

El protagonismo fue, sin duda, de las más jóvenes y de la izquierda. Las Rojas nos apostamos desde las 10 de la mañana sobre Rivadavia, en el mismo lugar en el que supimos estar en las vigilias del 2018. A partir de las 14:00 horas, la plaza y las calles comenzaron a llenarse. Los subtes rebozaban de gente que, con pañuelo al cuello o en la muñeca, cantaba “aborto legal en el hospital” en los vagones. Callao se había vuelto a transformar en una peatonal que diera paso a todas y todos los que confluiríamos frente al Congreso. En el interior del edificio, referentes, diputadas y diputados estuvieron desde bien temprano para entregar el nuevo proyecto; allí, estuvo nuestra compañera Manuela Castañeira como una de las voceras indiscutidas de esta lucha, hablando a los medios y compartiendo con otras mujeres de la talla de Norita Cortiñas, incansable luchadora por los derechos humanos y todas las causas populares.

 

Con gazebos, batucada y feria feminista armada, Las Rojas pusimos todas nuestras energías en que la concentración fuera una jornada de lucha callejera. A las 16:00 hs, Inés Zeta – dirigente nacional de nuestra agrupación- dio una charla hacia cientos de compañeras sobre la historia de la pelea por la legalización del aborto en Argentina y el mundo. Allí se polemizó, entre otras cosas, con los sectores que nos quieren convencer de que bajemos los pañuelos verdes en pos de un “frente anti – Macri”, que nos dicen que la legalización del aborto no es urgente y que pretenden aliarnos con la Iglesia Católica. Esos sectores, el kirchnerismo encolumnado detrás de Alberto Fernández, de hecho no estuvieron presentes en la movilización; que se constituyó como una expresión política independiente, genuina y de lucha. Un mar pintado de verde que exigió el tratamiento del proyecto de ley en el año electoral.

 

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Al son de “los curas a laburar” y “no bajamos los pañuelos”, la batucada de Las Rojas sonó hasta casi las 21:00 hs. Repartimos miles de cancioneros, tomamos chocolate caliente para renovar energía y seguimos. Queríamos que se escuchara bien fuerte el reclamo del movimiento feminista contra Macri y también contra los que nos dicen que hay que ir con el papa para echar a Macri. Con un dinosaurio de cartón gigante que era arremetido por la imagen de la mujer del Mayo Francés que Las Rojas utilizamos como símbolo, escenificamos la única manera de conquistar el aborto legal: que las mujeres, los trabajadores y la juventud, nos unamos en la lucha para barrer con todos esos reaccionarios, burgueses y machistas que dicen representarnos en las instituciones del Estado.

 

Tras la entrega del proyecto, Manuela Castañeira – precandidata a presidente por Las Rojas y el Nuevo MAS – se dirigió a nosotras, acompañada de otras candidatas que no bajan los pañuelos, como Andrea Dopazo, Marina Hidalgo Robles o Lucía Cámara. Así, cerramos una nueva jornada de lucha y agitación que dejó en claro que la marea verde no se doblega ante los pedidos de conciliar posiciones con la derecha y el Vaticano.

 

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