Luego del triunfo electoral del neofascismo, comenzaron a escalar las agresiones físicas a trabajadores, militantes, mujeres y sectores populares. Se trata de una anticipación cruenta de la avanzada sobre los derechos democráticos conquistados por los de abajo que puede implicar que Bolsonaro gobierne el país.

Para responder, ya comenzaron a surgir iniciativas de autodefensa y enfrentamiento a la violencia fascista. La tradición y reservas de lucha de la clase trabajadora pueden torcer un destino oscuro para las amplias masas.

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