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Bolsonaro y Moro institucionalizan la xenofobia

El ministro de Justicia Sergio Moro, firmó el 26/7 la ordenanza 666/2019 que reglamenta la Ley de Migración sancionada por Michel Temer en 2017. Esa ordenanza posibilita la deportación inmediata o la prohibición de la entrada a extranjeros al Brasil de “peligrosidad o que hayan practicado actos contrarios a los principios y objetivos dispuestos por la Constitución Federal”.

Antonio Soler
Profesor. Dirigente de la Tendencia Socialismo o Barbarie del PSOL de Brasil.


La tipificación de persona que cometa actos delictivos sería en base a sospechas de involucramiento con el terrorismo, armas, tráfico, pornografía, explotación sexual y otros delitos. Es importante señalar que, de acuerdo con esta ordenanza, para expulsar a cualquier extranjero no será necesaria una sentencia judicial, sino apenas información prevista por la inteligencia brasileña, extranjera o una investigación criminal.

Simplemente, esa ordenanza xenófoba (por decir lo mínimo) permite que, a partir de cualquier indicación de una autoridad de este gobierno o de cualquier otro más o menos reaccionario, se pueda extraditar a un extranjero sin garantías de derechos democráticos básicos, como el derecho a apelar y a una amplia defensa.

La ordenanza 666/2019 sale a la luz en un contexto en que este gobierno, (además de toda su verborragia machista, racista y xenófoba, de sus ataques a los derechos de los trabajadores y de la privatización acelerada del patrimonio público), toma medidas antidemocráticas que afectan al conjunto de los explotados y oprimidos.

Podemos citar, sumariamente, al decreto que elimina todos los Consejos Federales con función consultiva y deliberativa; el decreto ilegal sobre la portación de armas (por el momento rechazado por el Congreso) con el objetivo de armar masivamente a la base social del gobierno; y el “paquete anti crimen” de autoría del propio Moro que, entre otros absurdos, pretende legalizar la violencia policial que alcanza principalmente a los movimientos sociales, a los trabajadores y a la juventud negra.

Se trata así, de una ordenanza emitida en contexto de un gobierno de extrema derecha, antiobrero y xenófobo con intenciones autocráticas (bonapartistas) que puede ser usada contra cualquiera que se oponga a sus designios.

Desde un punto de vista más específico, la ordenanza 666/2019 fue elaborada con el objetivo directo de intimidar a figuras como Glenn Greenwald (nacido en Estados Unidos y radicado en Brasil hace más de diez años) por la divulgación en su sitio (TheIntercept) de las conversaciones entre Moro y los procuradores de la Operación Lava Jato, que demuestran el carácter parcial de varios procesos en el ámbito de esa operación, particularmente el que llevó al procesamiento, juzgamiento y condena de Lula, sin pruebas en el caso del departamento de Guarujá, que supuestamente había sido dado en forma de coima por la empresa OAS al ex presidente.

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Greenwald se volvió, entonces, persona no grata y enemigo número uno del gobierno, de sectores de la clase dominante y de partidos de derecha. Ya que las filtraciones de Intercept demuestran que la prisión de Lula fue parte de un operativo reaccionario para sacarlo de la disputa electoral, posibilitando llevar a fondo la maniobra reaccionaria iniciada con el impeachment de Dilma Rousseff.

Todo eso con el objetivo de imponer una correlación de fuerzas y un gobierno que impusiera los ajustes económicos al servicio del gran capital hasta el final. Entonces, cabe, por su carácter reaccionario, xenófobo y protofascista, a los sectores democráticos, a los movimientos sociales y a la izquierda, organizar una amplia campaña de repudio a la ordenanza 666/2019 y demás ataques políticos a los trabajadores por parte de este gobierno criminal.

No quedan dudas de que la ordenanza fue creada para atacar a Greenwald y al conjunto de nuestros hermanos trabajadores y refugiados de otros países. Porque está en el marco de una ofensiva generalizada contra los derechos democráticos, principalmente los de organización y lucha, de los trabajadores, de las mujeres, de los negros y la juventud.

Por eso es necesario que en las próximas manifestaciones contra la “reforma” Previsional, que tendrán lugar en distintos estados el 6 de agosto y a nivel nacional el 13 de agosto, sea visible el rechazo contra la ordenanza 666/2019 y contra los demás ataques a nuestros derechos democráticos.

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