A los pies del amo del norte

Bolsonaro: un gobierno entreguista

Principales aspectos de la desastrosa visita a Estados Unidos

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.


por Luciano Mathias

 

El pasado 19 de marzo, culminó el viaje de tres días de duración que realizó Bolsonaro a Estados Unidos, que puede ser resumido como sumiso y nada beneficioso para el pueblo brasileño.

Uno de los puntos más esperados era el posicionamiento del gobierno brasileño en relación a las medidas económicas que, teniendo en cuenta el nulo conocimiento del presidente sobre el asunto, fueron traídas únicamente por el Ministro de Economía, Paulo Guedes.

Guedes en su discurso declaró que él y Bolsonaro “aman a los americanos”, además de frases como “adoro la Coca-Cola, a Disney, los jeans.” Con ese fuerte tono de sumisión y de idolatría a Estados Unidos, el ministro prometió abrir la economía y reducir el tamaño del estado. Dijo que el proceso ya comenzó y que tiende a aumentar en los próximos meses, “si ustedes fueran allá, podrían comprar varias cosas varias cosas, podrían comprar inmuebles. Nosotros estamos vendiendo. El viernes pasado vendimos doce aeropuertos. De aquí a tres o cuatro meses, vamos a vender petróleo, el pré-sal”[1]

De forma bien directa, el ministro declaró que Brasil está a la venta. Para tranquilizar a los inversores, se refirió a la reforma previsional como una forma de crecimiento económico, garantizando que los atrasos en el cumplimiento del déficit cero serán pagados con los ataques a la clase trabajadora.

Bolsonaro salió con un discurso mucho más político que económico: citando la crisis en Venezuela, las semejanzas entre su gobierno y el de Estados Unidos y sus posicionamientos contra la izquierda. Dijo que juntos deben “resolver la cuestión de Venezuela”, recordando la “capacidad económica y bélica de Estados Unidos.”

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Siempre reforzando su semejanza con Trump y la del pueblo brasileño con la del pueblo norteamericano, enfatizó que Brasil durante el gobierno petista estaba camino al comunismo y que después del “milagro” de su elección, ahora puede juntar fuerzas con Estados Unidos para resolver problemas. Entre los problemas citados, subrayó la importancia del combate a la izquierda. El presidente también reforzó medidas que pueden denominarse de sumisión a la nación norteamericana.

Ya el lunes 18 de marzo, Brasil y Estados Unidos firmaron un acuerdo que garantiza a Estados Unidos acceso irrestricto para el uso de la base militar de Alcântara (MA), considerándola una de los mejores puntos para el lanzamiento de satélites del mundo. Tal acuerdo todavía es oscuro, pues no involucra ningún intercambio: sólo Brasil cediendo sus recursos.

Otro acuerdo malinterpretado es el retiro de la necesidad de visado para la entrada de los norteamericanos en Brasil. Se trata de un acuerdo que no posee ninguna reciprocidad, o sea, para los brasileños nada cambia, continúan las mismas exigencias para el flujo de personas. En realidad, Bolsonaro hasta atacó a los brasileños inmigrantes que viven en Estados Unidos, afirmando que “la mayoría de los inmigrantes no tiene buenas intenciones” y que Estados Unidos tiene que construir el muro que los separe de México.

Los acuerdos firmados, en nada benefician a Brasil o a la clase trabajadora brasileña. Todos van en el sentido de ceder recursos, aumentar las importaciones y lugares estratégicos a Estados Unidos, es decir, acuerdos con fuertes motivaciones entreguistas y reaccionarias que contradicen los intereses nacionales y principalmente, los de la clase obrera.

 

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[1] Geológicamente se denomina así a las capas de roca cercanas a las costas marítimas, que cuentan con gran cantidad de materia orgánica que con el tiempo se convierten en reservas de petróleo.

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