Bolsonaro comienza su ataque contra las personas LGTBI

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.


Por Marian Busch

Si algo se puede decir del nuevo mandatario brasileño es que no pierde tiempo en pasar del dicho al hecho. A horas de su discurso de asunción donde prometió combatir la “ideología de género”, los primeros golpes no se hacen esperar. Así es como Jair Bolsonaro firmó una medida provisoria que elimina por completo a la población LGBTI de la agenda del Ministerio de Derechos Humanos del país vecino. Traducido esto significa el fin de todas las políticas públicas destinadas a combatir la homolesbotransfobia, a contener a los miembros de la comunidad en situación de riesgo y a garantizar el conjunto de sus derechos que estaban a cargo de tal dependencia. Esto lo hizo con una medida que ya entra en vigencia sin haber pasado por el poder legislativo, lo cual es para muestra un botón de la nula preocupación democrática con la que empieza a implementar su programa ultra reaccionario.

De acuerdo al New York Times, en noviembre del 2018 aumentaron un 66% la cantidad de matrimonios homosexuales en Brasil. Esto producto del miedo que la asunción de Bolsonaro infundió en la comunidad y el apuro para casarse antes de que se vea amenazada la legislación que protege este derecho. Brasil tiene grandes deudas históricas con la comunidad LGBTI, así muestra la falta de una ley que sancione la incitación al odio por orientación sexual (esto solo está condenado en legislaciones regionales y parciales), la falta de ley de identidad de género y ni hablar del cupo laboral trans.  Recién en 2013 con una histórica lucha se logró conquistar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Esto se expresa en cifras virulentas: Es el país de América Latina donde se matan más homosexuales, registrándose 445 casos tan solo en 2017. Además, lidera el ranking mundial de homicidios de transexuales y travestis. Cada día más de una persona LGBTI muere en Brasil por causa de ataques homolesbotransfóbicos.

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Con la iglesia evangélica en su momento de apogeo, un ultra reaccionario en el poder y los sectores más conservadores de la sociedad envalentonados, la situación se pone dura para la comunidad. El desafío que tiene es recuperar las banderas históricas de lucha (Brasil tiene un movimiento LGBTI organizado desde fines de los 70) y derrotar en las calles a este gobierno que de otra forma aún no tiene límite en cuanto puede avanzar en su cruzada de odio.

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