Bélgica | Renunció el Primer Ministro por la crisis del Pacto Migratorio

Charles Michel, Primer Ministro belga, presentó este martes su dimisión luego de que coalición de gobierno se rompiera por el rechazo de la derecha flamenca al Pacto Migratorio de la ONU, dejando al partido de Michel en minoría parlamentaria.

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Foto: Efe

La semana pasada, el N-VA (Nueva Alianza Flamenca, partido de derecha nacionalista flamenca) se retiró de la coalición de gobierno que integraba junto a los liberales francófonos de Michel, los demócrata-cristianos y los liberales flamencos. Esta alianza parlamentaria había estado marcada por el tira y afloje entre los liberales y el N-VA desde un primer momento. La única razón por la cual se había sostenido hasta ahora había sido la necesidad de alcanzar la mayoría parlamentaria para establecer gobierno[1].

El objetivo inmediato de Michel era que los nacionalistas flamencos lo acompañen en la votación del presupuesto de 2019 para poder mantener el gobierno hasta las elecciones de mayo, pero el N-VA retiró su apoyo cuando el Primer Ministro accedió a firmar el Pacto Migratorio de la ONU, desatando una importante manifestación callejera de la ultraderecha[2].

El argumento de los flamencos para rechazar el Pacto es que la entrada de inmigrantes al país implicaría un gasto económico que el país no puede permitirse y que no estaba contemplado en el presupuesto acordado con Michel. Esto no es mucho más que una apelación populista a lo más atrasado del sentido común, intentar que la población belga vea a los inmigrantes como un gasto indeseable que atenta contra su nivel de vida y su seguridad, que recuerda mucho al muro de Trump. [3]

Con la salida de su socio mayoritario, Michel buscó consenso en el Parlamento para mantener su gobierno en minoría hasta las elecciones de mayo, pero la respuesta que recibió fue la amenaza de una moción de censura (que básicamente implica poner a votación del parlamento la continuidad del gobierno) por parte de Partido Verde (centroizquierda ecologista). El Primer Ministro decidió retirarse, presentando ese mismo día su dimisión al Rey Felipe.[4] El gobierno de Michel se quedó sin base de sustentación, siendo presionado desde la derecha por el nacionalismo flamenco y desde la centro-izquierda por los Verdes.

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Lo que pueda pasar en los próximos meses es incierto. Por ahora, el pronóstico más probable es que se llame a elecciones anticipadas para el mes de febrero (tienen que pasar 40 días a partir de que se acepte la renuncia de Michel), pero lo más factible es que de esas elecciones también surja un nuevo gobierno en minoría: hoy por hoy, ninguna fuerza política parece tener el suficiente peso para hegemonizar el parlamento belga y la escena política en general.[5]

En todo caso, la crisis política abierta en Bélgica y la renuncia de Michel son una expresión del proceso de creciente fragmentación política en Europa. Mientras se adelgaza el centro político y los partidos tradicionales (la socialdemocracia y la centro-derecha/conservadores) pierden la credibilidad pública luego de años de ajuste sobre los trabajadores, tienden a crecer la tensión entre los polos: por un lado la ultra-derecha nacionalista y xenófoba, y por el creciente voto al Partido Verde (formaciones que, sin dejar de ser reformistas y pro-Unión Europea, aparecen ante la población como la renovación de la izquierda o la centro-izquierda, expresando la búsqueda por vía electoral de algo nuevo, que no sea los gobiernos de austeridad de los últimos años).

 

El vuelco hacia uno u otro polo dependerá del desenlace de las luchas abiertas a lo largo de Europa, como las que se vienen desarrollando en Francia y Hungría contra la suba a los combustibles y las leyes de ajuste en general. Es que ni el populismo reaccionario de la derecha ni la tibieza verde de la centro-izquierda puede darle salida a la crisis europea, sólo la lucha de las masas explotadas y oprimidas pueden abrir la perspectiva de una salida favorable a los trabajadores y los sectores populares.

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Agustín S.

 

 

[1]              El Movimiento Reformador de Michel es un partido ampliamente minoritario, que sólo tiene peso en Bruselas, mientras que el N-VA, el partido con mayor caudal de votos del país, reúne sólo el 20% de los sufragios.

[2]              Entra aquí no sólo el N-VA sino también el aún más derechista Vlaams Belang. Ver https://izquierdaweb.com/belgica-crisis-politica-y-polarizacion-en-las-calles-por-la-cuestion-de-la-inmigracion/

[3]              Para dar una idea de lo reaccionario que es el N-VA, cabe mencionar que Theo Francken, una de sus principales figuras públicas, se ha fotografiado junto a belgas condenados por haber sido colaboracionistas con el nazismo.

[4]              Este dejó en suspenso su respuesta a la dimisión mientras discute los siguientes pasos con el resto de los partidos, pero esto es más un gesto formal que una posibilidad real de que la dimisión sea rechazada.

[5]              Más allá de que la movilización nacionalista contra el Pacto expresó una ofensiva de la ultra-derecha, existe el contrapeso del Partido Verde, que viene de crecer en caudal de votos en las elecciones municipales de octubre pasado, muestra fehaciente de la creciente polarización política.

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