Del 23 al 26 de agosto en Port Leucate, hemos participado de la edición número 12 de la universidad de verano del NPA con una delegación de militantes de NPA-Socialisme ou Barbarie junto a compañeros de SoB Estado Español. Allí hemos intervenido en los debates que atañen a la organización en los momentos previos de un próximo congreso decisivo marcado por el intento de “escisión” de una parte de la dirección. En este sentido, nos posicionamos claramente contra la implosión del partido y por la construcción de un partido militante, unitario, independiente y revolucionario.

En este artículo analizaremos los debates surgidos en la universidad de verano en cuanto a la situación internacional y nacional, la política de las corrientes internas del NPA, las perspectivas que se abren para la intervención en la lucha de clases en el próximo período y los debates decisivos para el futuro del partido en la previa de su próximo congreso.

 

La situación internacional y la necesidad de una conferencia anticapitalista

Cualquier debate serio sobre los problemas políticos de los revolucionarios en Francia debe partir de una caracterización de la situación internacional. No se le escapa a nadie que la situación mundial en estos momentos está siendo caracterizada por la irrupción de la pandemia del coronavirus. Nuestra corriente viene señalando que este evento sin precedentes establece una situación política nueva que podría incluso ser fundacional de un nuevo siglo. La pandemia opera como un factor multiplicador de la crisis económica del capitalismo y añade toda una serie de problemas sanitarios, ecológicos, sociales y políticos de magnitud que hemos analizado en numerosos artículos a lo largo de los últimos meses.

Sin extendernos demasiado en estas líneas, mencionaremos que el sacar de su normalidad a cientos de millones de personas a lo largo del planeta, el haber interrumpido las cadenas de producción internacionales, el haber paralizado a varias ramas importantes de la economía como la aviación y el turismo, entre otras, la avanzada represiva de los estados de emergencia reaccionarios y el colapso de los sistemas de salud, junto a los cientos de miles de muertos, etc. son algunos de los elementos que crean una situación mundial que tiende a asemejarse a un cóctel explosivo a punto de estallar.

En este sentido, los primeros estallidos sociales no han tardado en emerger como respuesta a la pésima gestión capitalista de la crisis sanitaria. El evento de la pandemia no es una situación natural inevitable, sino que es la propia consecuencia del accionar irresponsable y descontrolado del capitalismo sobre la naturaleza.

La enorme rebelión anti-racista en los Estados Unidos es la rebelión en curso más avanzada que irrumpe en la principal potencia capitalista mundial abriendo toda una posibilidad de desarrollos hacia la izquierda con nuevas generaciones que salen a hacer una experiencia militante buscando enfrentar las políticas de los gobiernos capitalistas a escala internacional. La rebelión anti-racista desafía el orden establecido cuestionando el accionar de la policía, una de las instituciones garantes del sistema de explotación estructural que sufren los negros, los trabajadores y todas las poblaciones explotadas y oprimidas.

Esta ola de rebeliones que se evidencia también actualmente en el Líbano, surge como la continuación (multiplicada por la pandemia) de la enorme “primavera de los pueblos” acontecida de forma simultánea en los cuatro puntos cardinales del planeta hacia fines de 2019, como una ola de revuelta generalizada contra las condiciones insoportables de explotación del capitalismo del siglo XXI, con una presencia importante de la juventud que sale a las calles a desafiar las nulas posibilidades que el capitalismo les ofrece a los jóvenes de esta época.

Además, observamos que la oleada de revueltas internacionales empalma con una tendencia cada vez mayor al desarrollo de movimientos sociales internacionales, que se expresan fuertemente en la juventud, ejemplo de esto son los movimientos ecologista, anti-racista y feminista. Toda una potente experiencia de lucha que surge desde las bases pero que no cuenta con ningún tipo de representación política a nivel internacional.

Es por eso que nuestra corriente internacional ha planteado la necesidad de convocar a una Conferencia Internacional Anticapitalista, como medio para poder lograr una confluencia entre los sectores reales que vienen del movimiento de lucha y los partidos y corrientes internacionales del trotskismo que puedan aportar un programa de independencia de clase anticapitalista y revolucionario a esos movimientos. Este planteo iniciado por el Nuevo MAS en Argentina, que se encuentra actualmente en discusión en el PSOL de Brasil, lo hemos traído también a la universidad de verano del NPA, entendiendo que existe una posibilidad de avanzar en la concreción de esta iniciativa en los próximos meses.

 

La situación nacional y el peligro de implosión del NPA

Los debates sobre la situación nacional coinciden en señalar el reflejo que se da en Francia de esta oleada de revueltas sociales a nivel internacional. En este sentido, la secuencia abierta desde 2016 con la pelea contra la ley laboral El Kohmri del gobierno de Hollande y el surgimiento del movimiento de los Chalecos Amarillos en 2018 y de la huelga contra la reforma jubilatoria de Macron a partir de 2019, así como las recientes movilizaciones anti-racistas, feministas y de los trabajadores de la salud en 2020, muestran que la combatividad de los movimientos sociales está a la hora del día en este país. El surgimiento de una nueva vanguardia obrera y juvenil formada al calor de estas peleas contra el sistema es un fenómeno real que se contradice con la enorme crisis interna que está teniendo el NPA como consecuencia de no haber estado a la altura de los acontecimientos de la lucha de clases de los últimos años.

Esta crisis se origina evidentemente en la propia génesis del proyecto político del NPA como partido amplio anticapitalista electoral y no militante que los eventos de la lucha de clases externos al partido han venido a cuestionar fuertemente al punto de estar en esta situación actual de riesgo de “implosión”. Los errores políticos de la organización en estos últimos años podemos situarlos en la falta de un posicionamiento claro en el momento del surgimiento de los chalecos amarillos (algunas corrientes incluso negándose a participar pasando totalmente al costado del movimiento), el seguidismo permanente de las direcciones sindicales burocráticas, sin plantear planes de lucha alternativos a los de la burocracia, la falta de una delimitación clara del reformismo, los problemas internos de una organización electoral no militante, la falta de una política ofensiva de reclutamiento en la juventud y más grave aún la falta de una intervención política clara como NPA ni siquiera en las instancias electorales (desaparición en las europeas de 2019 y ausencia en las municipales de 2020 en toda la capital y en diversos distritos importantes del país) son todos factores que contribuyen a un debilitamiento profundo y evidente de las fuerzas del partido.

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Ante esta situación, la dirección históricamente mayoritaria en el NPA, surgida de la LCR y agrupada internacionalmente en el Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional ha decidido hacer público su proyecto de romper con la organización. Argumentan que la organización no funciona como un verdadero partido con centralismo democrático dado que por el régimen de libertad de tendencias, cada fracción milita su propia política sin coordinar sus acciones con los demás. Presentan como ejemplo de esta situación la experiencia desarrollada durante la histórica huelga contra la reforma jubilatoria en donde diversas corrientes del partido impulsaron sus propias “asambleas interprofesionales” siendo incapaces de coordinar los esfuerzos del partido de forma centralizada. A su vez, postulan por tanto que la escisión es simplemente la formalización de una ruptura que ya ha tenido lugar en los hechos.

En realidad, este discurso instrumentaliza una crítica hacia las distintas tendencias del partido, señalándolas como el origen de todos los males que atañen al conjunto de la organización, para no aceptar la propia crisis de una política equivocada de la dirección durante todo un largo período de la lucha de clases. Y para colmo se da bajo una amenaza de escisión que es en realidad al mismo tiempo una forma de exclusión contra las tendencias, que más allá de todos sus problemas estratégicos y de orientación, sí mantienen un carácter militante activo y de intervención en la vanguardia de las luchas.

La  política de la “mayoría” encuentra dos problemas fundamentales. El primero es que el planteo de escisión se encuentra en oposición a la orientación internacional que los compañeros del SU defendieron en esta universidad de verano en donde en varias intervenciones destacaron que “ya no es el momento de los partidos amplios a la manera de Syriza y Podemos”, esbozando un principio de balance sobre esta orientación y que la lucha de clases se encuentra en una etapa diferente a la de 2009 cuando se lanzó el NPA, en donde la principal tarea actual es tener una política para los emergentes movimientos de lucha. Pero si la lucha de clases nos impone desafíos y oportunidades para la construcción en Francia de una organización militante y revolucionaria, entonces la tarea planteada es la opuesta a la de romper con las tendencias militantes de la izquierda del partido. En este sentido, el lanzarse a un nuevo proyecto “desconocido”, como sostuvo Besancenot, no pareciera tener espacio ni coherencia para llevarse a cabo.

El segundo de los problemas es que gran parte de los militantes que se reconocen como miembros de la “plataforma U”, defendida en el último congreso por la mayoría histórica del partido, están en oposición a la idea rupturista. Nos hemos encontrado con muchos compañeros que si bien comparten las críticas a las tendencias o los problemas internos de la organización, no estarían dispuestos a que el NPA estalle por los aires sin más, y es importante tener en cuenta esta motivación para apoyarse en ella y poder lograr de esta forma evitar la implosión del partido.

 

La política de las corrientes de la “izquierda” del partido

Hasta el momento, el NPA es un partido con libertad de tendencias que se encuentra compuesto por varias corrientes internas que pertenecen a grupos nacionales y/o a corrientes internacionales. Además existe la posibilidad de una libre agrupación de los militantes del partido para formular plataformas y contribuciones de cara a los debates de cada congreso de la organización y es de esta manera que la dirección del partido es elegida y renovada luego de cada congreso. En 2018, por ejemplo, fueron ocho las plataformas que se presentaron al último congreso nacional y, en 2019, hubo cinco plataformas de cara a la conferencia nacional de la juventud del partido.

Así, entre las principales “minorías”, encontramos a la Fraction L’Étincelle (La Chispa), CCR (Corriente Comunista Revolucionaria), A&R (Anticapitalismo y Revolución), DR (Democracia Revolucionaria) y ARC (Alternativa Revolucionaria Comunista), entre otras fracciones, corrientes y sensibilidades internas. Es en este contexto que los militantes de Socialisme ou Barbarie en Francia formamos parte del NPA e integramos sus comités internos manteniendo al mismo tiempo nuestra afiliación internacional. Sin tener el espacio en este artículo para hacer una caracterización exhaustiva de cada una de las tendencias de la “izquierda” del partido, diremos que actualmente existe una preocupación en común por evitar que el partido implosione dando lugar a la amenaza de la escisión.

De este modo, durante el transcurso de las jornadas, los compañeros de A&R hicieron un llamado al resto de las tendencias de la izquierda del partido y al conjunto de la organización para discutir acerca de cómo evitar justamente la implosión del partido. Un llamado al cual los compañeros de CCR y de DR se sumaron y al cual el resto de las corrientes asistió aunque evidenciando diferentes planteamientos críticos al respecto de la propuesta. De este modo, se pudieron ver varios problemas en las formulaciones entre las tendencias presentes.

Así, por ejemplo, Gaël Quirante, de A&R evidenció su malestar al encontrarse a punto de ser echado de su propio partido y de la corriente política en la que milita desde hace años. Por su parte, Yvan Lemaitre insistió en la importancia de cambiar el programa de la organización y dijo que la iniciativa de DR en ese sentido ha sido la de proponer una comisión para la reelaboración programática del NPA. Sin embargo, él mismo confesó que el trabajo de esa comisión hasta el momento ha sido nulo. Por su parte, CCR mantuvo una lógica de autoproclamación durante toda la universidad de verano, llegando a puntos ridículos de exageración, como cuando en la asamblea de la juventud plantearon que el NPA Joven es la única organización que moviliza y organiza a los jóvenes de Francia, un planteo absurdo y absolutamente desconectado de la crisis interna del partido y de la actividad (o más bien la falta de ella) que evidencian concretamente los comités jóvenes que CCR dirige.

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Ante este estado de la discusión y frente a la desconexión evidenciada por los tres panelistas, un planteo crítico de la iniciativa se evidenciaba como más que necesario. Es lo que hicieron otras tendencias como la Fraction L’Étincelle y el ARC, que también se presentaron al debate compartiendo la necesidad de evitar la escisión, pero manteniendo una distancia frente a la incapacidad evidente de las otras tendencias para compartir una política en común. Es que en realidad, en vez de ponerse de acuerdo para poder impulsar una política unitaria para evitar la implosión, lo que evidenciaron los panelistas de las tres corrientes citadas en los debates fue la exposición de los desacuerdos que las dividen. Una total falta de coordinación entre ellas y una diferenciación política sobre la caracterización y la intervención concreta que evidencia los límites de estas tendencias para dar lugar a una política en común en el próximo congreso.

Así, por ejemplo, uno de los debates entre las tendencias ha sido la intervención en el frente Bordeaux en Luttes, que obtuvo cerca del 10% de los votos en las municipales de Bordeaux y logró consagrar a Philippe Poutou como nuevo concejal electo. Siendo que se trata de una experiencia positiva para el conjunto de la organización en términos electorales en el reconocimiento de la figura de Poutou y la obtención de escaños parlamentarios para realizar la experiencia parlamentaria en un contexto de posibilidades abiertas de luchas extraparlamentarias, una posición sectaria como la de A&R y otras tendencias en contra de esta formación más amplia nos parece equivocada. De nuestra parte hemos postulado que nos parece correcto realizar experiencias en las que el partido pueda confluir con otros sectores en lucha, como los Chalecos Amarillos, y en donde pueda arrastrar a sectores reformistas hacia un programa de independencia de clase. Existe, sin embargo, el riesgo de diluir el partido en este tipo de formaciones, riesgo que debemos advertir y combatir a lo largo del desarrollo de la misma experiencia.

 

Contra la implosión del NPA. Por un partido militante, unitario, independiente y revolucionario

Partiendo de la premisa de que estamos ingresando en un período de una lucha de clases más álgida, impulsada por el agravamiento de las condiciones de existencia de la clase trabajadora y pudiendo postular que existen luchas en curso desde los sectores explotados y oprimidos, ya sea con carácter defensivo ante los ataques de un capitalismo en crisis como de carácter ofensivo como las luchas por una sociedad más igualitaria en términos de género, raciales o climáticos es que entendemos que es tarea de primer orden sostener y defender las herramientas que posee la clase para organizarse, en este caso el partido.

Nuestro posicionamiento frente a la tentativa de escisión para hacer estallar al NPA es de una profunda oposición porque consideramos que más allá de todos los problemas que tiene este partido mantiene de todas maneras una posición de independencia de clase y una ubicación histórica del trotskismo en la escena política francesa. Por ese motivo su implosión sería un retroceso terrible al que es necesario oponerse. Experiencias vistas en otros países a lo largo de la historia nos marcan la advertencia que una ruptura semejante podría constituir un retroceso muy grande y profundo del cual es muy difícil reponerse. Hemos podido conversar con muchos compañeros durante la universidad de verano y consideramos que romper el partido puede significar un saldo muy negativo en términos no solo materiales sino también procesándose una profunda desmoralización en compañeros de todas las edades, en un contexto que ya de por sí presenta indicadores de fragmentación de los movimientos sociales, de las luchas en curso y de la propia clase.

Nuestra política en este sentido ha sido la de plantear la necesidad de la unidad y de realizar una declaración en común de todos aquellos que quieran evitar la escisión del partido. Nuestra propuesta es clara y la volvemos a repetir una vez más. Nos oponemos rotundamente a la implosión del partido y a una ruptura que contribuiría a sumar más a la fragmentación política del conjunto de la clase trabajadora y que constituiría un retroceso histórico de magnitud.

Es necesario defender el partido como organización para la intervención en la lucha de clases en un contexto de crisis agravada en el cual su continuidad resulta más que necesaria. Es una necesidad del período que el NPA se mantenga reafirmando su carácter independiente como partido de la clase trabajadora. Y que además avance en la reestructuración de su régimen interno para dar paso a un partido militante que funcione como herramienta para la intervención en la lucha de clases.

Consideramos que es parte de la tradición del marximo desprender de nuevas situaciones nuevas formas organizativas en donde se salden para adelante los debates fraternales que puedan surgir. Al mismo tiempo, un ataque contra las diferentes minorías del partido es un ataque contra la democracia interna y es necesario defender el derecho a tendencia de la organización. Ante esto el próximo congreso del partido deberá consagrar la más amplia libertad de debate, sin aplicación de criterios excluyentes para con las nuevas incorporaciones a las filas del NPA, para poder incluir a todos en un debate del cual salgamos fortalecidos como partido.

Planteamos públicamente, como lo hemos hecho oportunamente en cada debate de los que hemos participado, la necesidad de unificar al partido detrás del planteo de evitar la escisión, razón por la cual hemos propuesto hacer una declaración en común de todos aquellos que comparten esta preocupación. Entendemos que hay una mayoría entre los militantes que se opone a la escisión y si bien no podemos saber qué ocurrirá después del congreso, entendemos que el congreso del NPA tendrá lugar en los próximos meses y que no habrá una separación antes de ese momento.

Aportaremos nuestro compromiso militante a estas posiciones que estamos planteando aquí en los lugares donde desarrollamos nuestras intervenciones. Contra la implosión del NPA. Por un partido militante, unitario, independiente y revolucionario.

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