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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.


Por Ayelén Obladi

“El estudiante revolucionario sólo puede contribuir (al movimiento revolucionario) si, en primer lugar, vive un proceso de autoeducación revolucionaria rigurosa y coherente y, en segundo lu­gar, si se liga al movimiento obrero revolucionario cuando todavía es estudiante (…) Tiene que entender que va al movimiento obrero para aprender y no para enseñar. Por su parte, el movimiento obrero debe considerarlo con el mayor escepticismo. (…) Cuando trabaja de ese modo con el movimiento obrero, cuando se olvida de que es un académico, las diferen­cias sociales desaparecen.(León Trotsky, “Sobre los estudiantes y los intelectuales”; Noviembre, 1932.)

“La clase obrera ya no existe”, me dijo una compañera de tercer año de sociología, mientras acomodaba una mesita para vender tortas y juntar plata para viajar a un encuentro nacional de estudiantes de la carrera. Unos meses más tarde, esa misma compañera formaría parte de una toma de facultad forjada al calor de la lucha de los trabajadores del Astillero Río Santiago; formaría parte de una de las tomas que en tan sólo 14 días estrecharía sus lazos con aquello que para ella (como para cientos/as de estudiantes de la facultad de Humanidades), ya no existía.

Pero… ¿Cómo se dio ese proceso en que parte del movimiento estudiantil platense que en los últimos años estaba “planchado”, vuelve a levantarse y no sólo que se levanta sino que aparece cimentando una unidad con los que supuestamente habían desaparecido para siempre?

Las ideas son hijas (deformes/mediadas/distorsionadas) de las estructuras y el contexto les da forma. Vayamos entonces, al contexto de las tomas de facultades en la ciudad de La Plata. En sentido amplio, el contexto fue y es Trump, es Bolsonaro, es Macri… pero también son los/las miles de jóvenes que con sus pañuelos verdes lucharon y luchan contra el medioevo y el gobierno de Macri por el derecho al aborto legal. El contexto, o quizás la coyuntura, era y es el del ajuste en educación y el presupuesto de “déficit 0” tras el pacto del gobierno con el FMI; también y por sobre todo, era el de las decenas de facultades tomadas por sus estudiantes a lo largo y ancho de todo el país (desde La Pampa, pasando por la UBA, Mar del Plata y Córdoba, hasta la universidad de Río Negro). Todo eso era parte del contexto general, pero siempre las particularidades de cada geografía moldean la arcilla dándole una forma peculiar a la materia. ¿Y cuál era la particularidad en la ciudad de La Plata? Era la lucha del Astillero Río Santiago.

Enfrentamiento entre las fuerzas represivas y trabajadores del ARS en el contexto de la represión del 21 de agosto

La primer toma de facultad en La Plata, la de Humanidades, ocurrió a menos dos semanas después en que los trabajadores del astillero habían hecho retroceder a la policía tras un enfrentamiento en las calles durante una de las mayores represiones que la ciudad había sufrido en muchos años. Por ello no es casualidad que la toma haya empezado teniendo como modelo la lucha del ARS, su radicalidad en los métodos y esa convicción de lucha y organización propia de un sector obrero que había logrado resistir las privatizaciones de los años noventa. Desde el ¡Ya basta! fuimos uno de los principales impulsores de las tomas argumentando que “había que luchar como los mineros de Río Turbio”, que “había que luchar como ARS”, que como ellos, “no podíamos esperar al 2019”. En ese sentido es que los trabajadores en lucha fueron nuestro faro, pero a ese faro no sólo lo teníamos que tomar como idea-fuerza, sino que debíamos comprender como movimiento estudiantil, que la clase obrera era un sujeto al cual debíamos unirnos en la práctica, porque para los revolucionarios, la unidad obrero-estudiantil no es una consigna romántica que recuerda viejos tiempos, que se lleva en la palabra, sino que debía transformarse en praxis porque el momento concreto de esta situación concreta, así lo requería. Y finalmente la idea, empezó a cimentarse…

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Crónica de una unidad

Corte en la Autopista La Plata-Buenos Aires en el contexto de la Jornada de Lucha de Estatales y ARS el día 12 de septiembre

El 11 de septiembre alrededor de 700 estudiantes de la facultad de humanidades votábamos en asamblea participar de la Jornada de lucha de Astillero y estatales y enviábamos una delegación a la carpa de astillero para organizar los cortes. El 12 de septiembre, los estudiantes participamos de manera organizada de la Jornada de lucha, cortando la autopista La Plata-BS.AS, donde se hallaba un enorme contingente de obreros al que nos unimos en un solo canto y donde la palabra “TOMA” en la boca de los estudiantes retumbó de manera contundente en el cierre de acto obrero. Al día siguiente, el 13 de septiembre, los trabajadores del astillero decidían hacer su propia toma, la de algo mucho más relevante que una facultad… la toma de una parte del edificio del ARS donde se hallaba el gerente de la fábrica. Al minuto de la ocupación circula el siguiente mensaje:

Bandera de la toma estudiantil de Humanidades y Psicología colgada de la plata de Astillero en toma obrera

“En astillero resolvimos quedarnos en la fábrica hasta que nos garantice poder seguir trabajando, no sale nadie hasta entonces, ni siquiera los gerentes y el presidente. Por eso se convoca a los familiares y vecinos acompañarlos en la puerta de la fábrica. Difundan por favor”

Inmediatamente los/las estudiantes de Humanidades y Psicología preparamos una gran delegación para acompañar la toma de los/las astilleros, y junto con estudiantes de la facultad Bellas Artes, Exactas, Ingeniería, Trabajo Social, Derecho y otras, pasamos horas en su planta hasta que consiguieron un provisorio e importante acuerdo. La imagen de la bandera estudiantina en la planta obrera, ya formará parte de un recuerdo simbólico emocionante para todos y todas los y las que fuimos parte de ese proceso. El domingo 16 un compañero trabajador del ARS nos visita a la facultad y participa de la olla popular que organizamos estudiantes en nuestro espacio en toma.

Toma del Ministerio de Economía de la Provincia de Bs As. por ARS el día 18 de septiembre

El 18 de septiembre, los estudiantes de Humanidades de la UNLP decidimos levantar la toma de la facultad de manera triunfante y ese mismo día, los trabajadores del Astillero Río Santiago tomaban nada más y nada menos que el Ministerio de Economía de la Provincia de Buenos Aires, tras el incumplimiento de la reunión pactada con el gobierno el día 13. Ese 18 de septiembre los/las estudiantes terminábamos así nuestra asamblea, para dirigirnos encolumnados a otra toma… al grito del ya hegemónico canto “quee cagazo, queee cagazo, obreros y estudiantes, como en el cordobazo”. Así se cerraba un pequeño proceso que se extendió con algunas acciones de unidad los días siguientes, como en el del paro general llamado por la CGT.

El 24 de septiembre los estudiantes universitarios organizamos y participamos de una gran vigilia en la facultad de Psicología, organizada por el estudiantado que había formado parte de las tomas, en dirección a hacer activo el paro del 25. Al día siguiente, centenares de estudiantes salíamos a las 6am. de manera encolumnada para garantizar los piquetes en autopista, formando parte como movimiento estudiantil, de uno de los paros obreros más políticos de los últimos tiempos.

En poco más de tan sólo 14 días, los estudiantes universitarios de La Plata llevábamos a cabo un proceso de unidad obrero-estudiantil, que hace años no se veía…

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Retomando una lucha, un método y una estrategia… una memoria histórica

Rodolfo Walsh dijo alguna vez (en una entrevista realizada por el brillante escritor Ricardo Piglia), algo así como que nuestras clases dominantes conspiran constantemente para que los trabajadores no tengan historia; y que ello hacía que cada lucha empiece de nuevo, separada de las luchas anteriores; perdiendo así la experiencia colectiva y olvidando las lecciones.

Así es como, nuestro presente se halla escindido de nuestro pasado. Por ejemplo, de nuestra historia como movimiento estudiantil ligado al movimiento obrero, lo que hace que eso aparezca como algo arcaico reducido a una historia ya muerta que sólo vive en la palabra de románticos izquierdistas.

Pero entonces, ¿qué es este incipiente movimiento estudiantil que toma facultades y realiza asambleas permanentes; este incipiente movimiento obrero que toma las calles, las rutas y las fábricas?; ¿Qué es este germen de unidad de dos movimientos que aparecían como desaparecidos hace apenas un año atrás? Es la afirmación dialéctica de lo que Walsh esgrimía.

Saludo entre un minero de Río Turbio y un trabajador del ARS durante “el carbonazo”

Porque así como ellos trabajan incesantemente para que olvidemos nuestra historia, nosotros no podemos más que trabajar incesantemente para recuperarla. A nosotros, en momentos donde no nos queda más que luchar, se nos exige unir lazos, recuperar nuestra historia, recuperar nuestros métodos. Estos nuevos tiempos nos demandan recuperar aquella experiencia y sus lecciones.

En ese sentido. la reaparición de este germen de unidad obrero-estudiantil como el construido por parte del estudiantado platense junto a los/las astilleros, implicó retomar (incipiente/fregamenada/híper-limitadamente) parte de esa experiencia histórica negada.

No sólo que después de mucho tiempo parte del movimiento estudiantil y una parte mucho más reducida del movimiento obrero platense se ponía en pie retomando métodos históricos como los de la toma y las asambleas permanentes, sino que esa misma experiencia empezaba a construir el forjamiento de un núcleo del movimiento que (re) aprendía en poco tiempo, lo que no había aprendido (o había des-aprendido) durante décadas.

Visita de los mineros de Rio Turbio a las facultades de la UNLP

Los estudiantes nos volvimos a unir a esa clase obrera que la academia había declarado extinguida y los obreros y obreras hallaron un actor dispuesto a apoyar sus luchas, comprendiendo que no están solos frente al monstruo de CAMBIEMOS y el FMI. Los/las estudiantes aprendimos de los/las trabajadores/ras y viceversa, nos contagiamos la idea de la radicalidad, tras una toma devino la otra y comprendimos la fuerza que podemos llegar a tener cuando nos unimos y nos organizamos.

Esta escuela de lucha es la que desde el ¡Ya Basta! y el Nuevo MAS (como debe hacerlo toda fuerza revolucionaria) queremos retomar, radicalizar y extender al resto del movimiento para poder estar así en mejores condiciones a la hora de enfrentar el ajuste presente y el proyecto de presupuesto de “déficit 0” que se viene.

El presente trae aires de un pasado oscuro, un nuevo giro a la derecha, pero también aires de reconstrucción de la voz de los oprimidos que hoy se expresa con el movimiento juvenil (de mujeres y estudiantil). Un movimiento que si quiere revertir las cosas, no le queda más que fortalecer e impulsar la unidad con el único sujeto capaz de ponerle fin a todas las miserias del mundo, la clase obrera. Estos nuevos tiempos nos demandan recuperar los viejos tiempos, retomar esa experiencia histórica y recomponer esa subjetividad revolucionaria que como la del Mayo Francés y la del cordobazo, supo poner en jaque a todo un régimen que lo único que tuvo y tiene para ofrecernos a los de abajo, es más injusticia, hambre y explotación.

 

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