Claudio Testa
Histórico dirigente de la izquierda en Argentina. Pensador y dirigente de la Corriente Socialismo o Barbarie. Autor del libro "Palestina: 60 años de limpieza étnica".


 

Finalmente Abdelaziz Buteflika–o, mejor dicho, sus padrinos de las fuerzas armadas y el FLN–se vieron obligados a anunciar que no iba a cumplir un quinto mandato presidencial.

¡Las colosales manifestaciones que se venían sucediendo a lo largo de Argelia y especialmente en la capital, hicieron temblar y finalmente derrumbarse el sistema de “reelección perpetua”y/o “presidencia vitalicia de Bouteflika, instalado en el trono desde 1999! Pero, ¡alerta! La enorme importancia de este primer triunfo de las masas juveniles y populares no debe esconder que queda muchísimo por hacer… y además hay peligros en puerta… Su grandiosa derrota no significa automáticamente que todo se ha ganado.

 

Errores y fracasos desde arriba, que pueden tener serias consecuencias

Después de casi dos meses de maniobras ridículas, ideadas y llevadas a cabo principalmente por su mentor, el todopoderoso Gral. Ahmed GaidSalah, el presidente perpetuo Bouteflika debió tirar la toalla… o más bien el huracán de la protesta popular se la arrancó de las manos.

Es que tanto desde las mismas filas de las fuerzas armadas(ANP – ArméeNationalePopulaire, que con GaidSalah al frente era el principal gestor del “quinto mandato”), como de los sectores oficialistas de la burguesía y la burocracia sindical, comenzaron a comprender que imponer a palos ese fraude electoral llevaría a una situación insostenible. Algunos analistas ya habían caracterizado que la situación pintaba como de “pre-guerra civil”… y probablemente tenían razón, porque nada igual se había visto en Argelia en este siglo, en materia de rechazo activo y movilizado desde abajo…

En la edición anterior de Socialismo o Barbarie (N° 507, 28/03/2019), en el artículo “Gran rebelión popular y sus desafíos”, recordamos brevemente la accidentada historia de Argelia desde su independencia formal de Francia en 1962 hasta hoy.

Esa “independencia” (como sucedió con otros países afroasiáticos) dio luego paso a un status “semicolonial” o “dependiente” de la antigua metrópoli (y/o de los imperialismos en general). Asimismo, eso se reflejó en sus relaciones político-sociales al interior del país.

En el caso de Argelia esto se acentuó al desarrollarse luego de la independencia como un “país petrolero”; es decir, monoproductor de hidrocarburos para el mercado internacional. Dicho de otra forma:un Estado sujeto (como Venezuela en América Latina) a los enormes vaivenes de ese sector de la economía mundial.Esta configuración económico-social iba acompañada del florecimiento de medianas y pequeñas industrias volcadas casi exclusivamente al mercado interno.

Estas estructuras y sus tramados nacionales e internacionales serían la principal matriz de formación de una burguesía “nacional” estrechamente ligada o “fusionada” de varias maneras al Estado… pero simultáneamente muy relacionada (y obediente) al imperialismo francés.

De París no sólo se reciben órdenes y se mantienen estrechísimas relaciones comerciales y financieras, sino que además Francia funciona de hecho como la“otra patria” de gran parte de esa burguesía “nacional”.[1]Por eso ahora no ha sido casual que el gobierno francés, mantuvo el apoyo a Bouteflika hasta el último momento, cuando ya todo el mundo en la misma Argelia… hasta sus mismos amigos militares… lo habían desahuciado…

Estos sectores originarios de la burguesía argelina se constituyeron o desarrollaron por varios mecanismos luego de la independencia. El primero, por vía de la fenomenal corrupción de esos nuevos funcionarios que, como sus actuales descendientes,viven de los sobornos, sobre todo en el decisivo aparato militar-policial y del FLN (Frente de Liberación Nacional, inicialmente partido único del nuevo Estado).

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En segundo lugar, como reciprocidad a esos favores, mediante las compras, servicios y/o subsidios del nuevo Estado a su clientela empresaria, cuyo otorgamiento o negación eran decisivos para sobrevivir y prosperar… o morir en el desierto sin víveres ni agua….

Últimamente, para modernizarse y aumentar las ganancias, la burocracia de Estado ha sumado otras especialidades, como el tráfico de drogas al por mayor. Así, recientemente, debió ser destituido el jefe de la Direction Générale de laSûretéNationale (DGSN), d’Abdelghani Hamel, por hallársele una nave con casi una tonelada de cocaína.

Al mismo tiempo, siguen en vigencia, como después de la independencia, otros aspectos del  mercado de favores recíprocos entre el Estado y la burguesía. Por ejemplo, se le garantizaglobalmente la “paz social”, mediante el dominio estatal-burocrático de la central obrera estatizada –la UGTA (Unión General de Trabajadores Argelinos)– y también de la central patronal igualmente burocrática y estatizada.

Pero en estos esquemas (que no son exclusivos de Argelia), si los sectores trabajadores y populares viven cada vez peor, el descontento finalmente puede llegar a ser explosivo. Eso fue lo que sucedió en Argelia en los años 90 del siglo pasado, con consecuencias finales desastrosas, porque el proceso pudo ser encauzado en buena parte por corrientes islamistas que lo llevaron a una catástrofe…

Hoy esto es muy difícil, por no decir imposible, que eso suceda. Pero si la izquierda, y en especial las corrientes clasistas y revolucionarias no se unen y no pelean por continuar la lucha por una alternativa propia, independiente, verdaderamente socialista y de clase, quedará el camino librepara que continúe el dominio del FLN (quizás con cambios de actores, cirugías estéticas y maquillajes) y/o para que se afirmen otras direcciones a su derecha.

 

Burgueses divididos. ¡Construir una alternativa independiente y socialista!

Y ya existen los candidatos para hacer esto último. Es que además la burguesía argelina hoy no está unida. Está dividida.

Parte de ella, sigue en el “partido único” que, con evidentes grietas y crisis cada vez mayores, viene sin embargo gobernando a Argelia bajo la tutela más o menos “estatista” de siempre. Bouteflika (con su fracasada reelección) representa a este sector tradicional.

Pero,en los últimos tiempos, han emergido y/o se han separado otros sectores políticos patronales disidentes, caracterizados muchos por un neoliberalismo más rabioso. Es que las reformas neoliberales iniciadas por el mismo Bouteflika a principios de los 80 quedaron –según sus críticos de derecha– muy a mitad de camino.

El petróleo, por ejemplo, sigue estatizado. Y, además, en general, muchas “privatizaciones” no se han guiado por las sagradas normas del “libre mercado”. Un ejemplo escandaloso ha sido, por ejemplo, que bienes del Estado fueron arbitrariamente rematados por el pago simbólico de 1 dinar argelino… que equivale a 0,0084 dólar estadounidense!!!

Los amplios sectores burgueses que quedan por fuera de esas peculiares “privatizaciones”, ponen, indignados, el grito en el cielo… y han alentado las últimas protestas. Pero, por supuesto, no luchan por un control obrero y popular que impida esos escandalosos robos ni menos rechazan las privatizaciones…

Lo que exigen es un “auténtico neoliberalismo” que “honestamente” vaya hasta el fin… Es decir, que ponga en remate al Estado argelino (incluyendo el petróleo)… Un remate donde sean ellos los puedan meter mano primero…

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Y ya cuentan con figuras políticas que se han lanzado al ruedo… y algunas habrían  conquistado una peligrosa popularidad.

Un buen ejemplo lo describe un corresponsal en el Magreb del diario El País de Madrid. En la edición del pasado 5 de marzo,El País se deshace en elogios de Rachid Nekkaz, que a su entender es uno de los “cinco personajes clave para entender lo que sucede en Argelia”.¡Nada más ni nada menos!

¿Quién es este “personaje clave” hasta hace poco desconocido en Argelia y en el resto del planeta?

“Argelia –explica el corresponsal– es un país con un 45% de menores de 25 años, y el millonario Rachid Nekkaz se ha convertido en un ídolo para miles de jóvenes. Nekkaz nació en las afueras de París hace 47 años, hijo de inmigrantes argelinos analfabetos y rodeado de 11 hermanos. Estudió Historia y Filosofía en la Sorbona; a principios de los 90 fundó una pequeña empresa de Internet que vendió diez años después. Con el dinero conseguido inició su carrera de inversor inmobiliario y, al mismo tiempo,impulsó su carrera política al crear el movimiento ‘Touchepas à maConstitution’”(‘No toques mi Constitución’).

“Nekkaz ya se presentó a las presidenciales de 2014 en Argelia. Pero en aquella ocasión no logró presentar las 60.000 firmas necesarias. Esta vez, sin embargo, está moviendo multitudes en todas las ciudades que va. Y su arma son las redes sociales…”

Y El País muestra fotos del futuro presidente ultra-neoliberal en Argel, llevado a hombros por una multitud de jóvenes en las manifestaciones del pasado 23 de enero. Asimismo, pudimos constatar que esta “noticia” fue reproducida por una multitud de otros medios, lo que sugiere que el joven “self-mademan” millonario hizo una buena inversión en su campaña.

Por supuesto, no sabemos qué pasará finalmente en Argelia con ese personajejoven-político-millonario- self-mademan-neoliberal rabioso. Sólo queremos subrayar que el justificado estallido popular de dimensiones sin precedentes en Argelia, no será automáticamente capitalizado por izquierda. Desde todos los sectores se lanzarán al asalto.

Pero nuestra oportunidad es que la movilización de masas por reivindicaciones democráticas crea para la izquierda un terreno extraordinariamente favorable, muchísimo más favorable que el de los años 80-90, cuando el islamismo más reaccionario parecía arrasador. O luego, cuando reinaba el mundo político petrificado de Buteflika.

¡Ahora, en cambio, tenemos un amplio terreno común con las masas y especialmente los jóvenes que han salido a la calle! ¡Un terreno común para dar la pelea para que el movimiento vaya hacia la izquierda y no hacia la derecha neoliberal!

Es que nada será “automático”. El desafío para la izquierda socialista y revolucionaria, tanto de Argelia como de Europa y Francia (donde existen importantes comunidades argelinas) será el de cómo logramos unir fuerzas alrededor de un programa, para intervenir y aprovechar esta oportunidad… Que el combate a la pandilla que ha venido usufructuando el Estado argelino, apunte a un giro hacia la izquierda y el socialismo, y no hacia el neoliberalismo igualmente depredador.

Para esa pelea será decisivo que a la juventud movilizada, se le sumen las masas trabajadoras, rompiendo la prisión de los sindicatos burocráticos.

Todo eso se resume y articula en la necesidad de construir una alternativa independiente y socialista.

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