Ana María Martínez | Ahora y siempre: Castigo a los responsables materiales y políticos de su asesinato

Se está desarrollando el juicio por Justicia por Ana María Martínez, compañera del PST asesinada por los militares genocidas.

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Por Ana Vázquez

“Perdimos la batalla por su aparición con vida pero no perdimos la pelea por el castigo a los asesinos de Ana María y el resto de los compañeros. Porque esa pelea está en curso. Está en las luchas de la nueva generación obrera que ha despuntado, en la rebeldía de los jóvenes estudiantes. Y no está circunscripta solamente a la exigencia de castigo a los autores materiales de los crímenes de la dictadura, sino que es por el triunfo de nuestra clase contra todo el sistema explotador capitalista.” (SoB Nº 171, 4/3/10)

4 de febrero de 1982. La dictadura del Proceso de Reorganización Nacional del 76 estaba en picada… y todos lo sabíamos. En los lugares de trabajo y estudio, en la calle, en las canchas era el grito que había atravesado el país y se estaba concretando: “¡Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar!” Pero antes de llevar a cabo su huida anticipada, dieron su último zarpazo mortal a un partido socialista revolucionario para demostrar su impunidad, que “se iban pero seguían estando”. Y para vengar en el cuerpo de la víctima, Ana María Martínez, militante del PST, las ideas y la valentía de una generación que había enfrentado en nuestro país no sólo a ellos, sino al sistema capitalista en su conjunto.

Los ejecutores materiales de su asesinato lograron sortear su castigo por todos estos años. Pero la lucha paga. Y junto con las denuncias, conferencia de prensa, movilizaciones con las Madres, etc., que se realizaron en aquel momento y puso “en tapa” su desaparición(*), la pelea de la Comisión que integran familiares y amigos de Ana María logró llevar a dos de sus asesinos a juicio, el que se está desarrollando en los Tribunales de San Martín.

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En las audiencias realizadas queda claro que su secuestro y posterior crimen fue producto de una acción planificada por los altos mandos del Ejército, no una acción “fuera de control”. Tan calificadamente monitoreada que los juzgados son Jorge Norberto Apa, quien fuera general de Brigada y jefe del Destacamento 201 de Inteligencia del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo y Raúl Guillermo Pascual Muñoz, quien fuera teniente coronel y jefe del Departamento de Personal G1 del mismo Comando.

El dolor nos sigue atravesando, junto con las mismas convicciones que llevó adelante Ana María Martínez como militante revolucionaria. Junto con la exigencia de castigo a sus asesinos, las nuevas generaciones que se han puesto de pie mantienen la apuesta.  Apuesta que, frente al giro reaccionario en la región exige más que nunca poner a la orden del día esta lucha que es de ayer, de hoy y por el futuro.

 

(*) Todos los hipócritas que en el mundo han sido (como la dirección de la revista Gente que puso la noticia en tapa junto con su foto), como ya no tenían a quién defender porque la dictadura ya había caído, derramaban lágrimas de cocodrilo y se escandalizaban. Eran los que habían apoyado la dictadura y ahora clamaban por la “democracia” de sus bolsillos.

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