Elecciones en Córdoba

Amplio triunfo de Schiaretti en una elección conservadora

Un análisis completo de las elecciones en Córdoba.

Izquierda Web2
Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
Eduardo Mulhall


 

El primer dato insoslayable de las recientes elecciones a gobernador es el rotundo triunfo de Schiaretti en 25 de los 26 departamentos de la provincia y también en la capital, bastión de la UCR.

Este triunfo era un final anunciado, sólo faltaba esperar que terminado el escrutinio tuviera datos: 54% de los votos. Schiaretti se ha impuesto en la reelección confirmando así la tendencia que venimos observando en otras elecciones provinciales como Neuquén y Río Negro, donde se impusieron los ejecutivos provinciales.

 

Ninguna crisis se manifiesta mecanicamente por la izquierda

Esto se explica porque, en medio de una crisis nacional del gobierno de Macri, que se profundiza con un deterioro económico y social cada vez más grave, los gobernadores han logrado aparecer como “despegados” del gobierno nacional de Cambiemos, desligarse de sus responsabilidades y de la crisis que ocurre a nivel nacional como si sus provincias pudieran ser santuarios donde ésta no impactara de la misma manera.

Luego de las elecciones Schiaretti quiso reafirmar esa imagen:“solo soy un gobernador más, soy cordobés hasta el caracú, los de afuera son de palo”. No quiso nacionalizar su elección (“no soy el macho alfa del peronismo federal”, agregó en el mismo sentido).

Córdoba se encuentra ampliamente endeudada y la crisis se vive con suspensiones, despidos, cierre de líneas en las plantas; muy parecido a lo que ocurre a nivel nacional. Pero Schiaretti, a pesar de haber apoyado a Macri a lo largo de toda su gestión, logró despegarse de esto y aparecer como una especie de “dique de contención” de la crisis nacional frente a amplias porciones del electorado cordobés, a partir de obras que se llevaron adelante con un fuerte endeudamiento.

Es evidente que esto es una ilusión. Porque la crisis que se vive a nivel nacional es muy fuerte y ninguna provincia puede escaparse de ella. Pero de alguna manera el adelantamiento electoral le han permitido al PJ y a Schiaretti manejar los tiempos políticos para postergar el desencadenamiento de la crisis en Córdoba en la magnitud que está teniendo a nivel nacional.

El segundo dato de importancia, que refuerza el triunfo de Schiaretti, y habla de la crisis de Cambiemos en general y del radicalismo en particular, es que al ir divididas estas en dos fuerzas (Negri por un lado, Mestre por el otro), el PJ se alzó por primera vez desde 1973 con la intendencia de la Córdoba Capital, donde sale derrotado específicamente Mestre.

Esto también le pone cifras al retroceso de Cambiemos y el radicalismo en la provincia que, al ir dividido, en ningún momento pudo desafiar el triunfo cantado de Schiaretti.

Este retroceso le supuso ahora la pérdida al radicalismo y a Cambiemos de la ciudad capital, una de las más importantes del país y es un duro golpe al gobierno de Macri cuyas perspectivas electorales nacionales se ven cada vez más ensombrecidas.

Un capítulo aparte merecen los esfuerzos que hizo Macri mandando a sus principales delfines(Larreta, Vidal, inclusive Carrió) para vigorizar las figuras de Negri, Baldassi y Juez, e intentar fortalecer lo más posible a Cambiemos ante una derrota segura;pero también para terminar de debilitar a Mestre de cara a la Convención Nacional del radicalismo.

Lo que hay que destacar es que la elección en Córdoba fue profundamente conservadora ya que entre las cuatro principales fuerzas (Schiaretti-54,04%-, Negri -17,78%-,Mestre -10,94- y Elorrio -3,72-) se llevaron casi el 86% de los votos sin sumarle el 5% del voto en blanco…

 

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El kirchnerismo apostó por el mejor socio de Macri

El rol del kirchnerismo fue clave a la hora de este triunfo contundente de Schiaretti. Durante todo el período electoral demostró que no solo no quería confrontar con Schiaretti, sino apoyarlo decididamente y por eso llamó a votarlo.

Pero no les fue fácil ya que luego de su acto de lanzamiento y por orden de la dirección nacional del kirchnerismo,Carro levantó su candidatura, dejando en estado de parálisis, de desconsuelo a su militancia,a sus simpatizantes, a todos los kirchneristas de a pie, a todo este sector progresista que le querían hacer pagar a Schiaretti el apoyo que le dio a Macri.

Dentro de este sector comenzó un proceso de debate en el cual había sectores que empezaban a plantear su voto a la izquierda.

Frente a esta situación,los dirigentes k lanzaron una sistemática campaña para que los votos de Carro vayan a Schiaretti, aun a pesar del rechazo que causaba en muchos votantes kirchneristas. La orden era que nada se podía ir para la izquierda y la independencia de clase; y empezaron actuar Fresnedas, Carro, la diputada Estevez, Máximo Kirchner, Aníbal Fernández y comenzaron a bajar línea en forma muy sencilla: “peronista vote a otro peronista”…

Luego,más tarde,con la irrupción de Cristina Kirchner que aparece como candidata y que despierta la ilusión en este sector del electorado de que pueda imponerse a nivel nacional,  se termina de cerrar así las posibilidades de que un sector progresista votara a la izquierda.

El triunfo abrumador de Schiaretti no hubiese sido posible sin los votos del kirchnerismo; solo basta recordar las cifras de las elecciones del 2015 donde Unión Por Córdoba (Schiaretti) saca el 39,99% de los votos y Córdoba Podemos (K) el 17,17%.

 

Un gran retroceso electoral de la izquierda

Por último está el resultado de la izquierda, cuyo retroceso electoral -más allá de haber consagrado algún legislador- tiene dos motivos: las causas objetivas del voto conservador y que ningún sector k vino hacia la izquierda.

Cuando nos referimos a la primer causa objetiva es que en medio de las crisis económicas, sociales y políticas, cuando los trabajadores no están en ascenso, no están a la vanguardia con sus luchas, priman las tendencias al “me aferro a lo que hay, conservo lo que tengo” y entonces no siempre las crisis devienen en salidas por izquierda.

Las elecciones reflejaron esa conciencia de los trabajadores y de las más amplias capas de la sociedad. Y, por otro lado, esa situación permitió también actuar al kirchnerismo para que sus votos no se fueran a la izquierda.

La izquierda sufrió un revés electoral de magnitud con respecto a las elecciones a gobernador en el 2015 perdiendo un 40% de los votos:pasó de 144.246 a obtener 86.602 a nivel de gobernador; y de 159.884 a obtener 103.623 a nivel de legisladores,retrocediendo en ambas categorías alrededor de un 40% en la primera y un 35% en la otra.

No sólo en votos sino también en bancas legislativas, donde el FIT perdió 2 delas 3 que tenía.Una muestra: en el 2015 sólo el FIT había obtenido para legislador 101.785 votos, hoy en total en toda la provincia para legisladores obtuvo 59.375.

Hoy las tres fuerzas que componen el FIT parecen autistas en sus análisis.Algunas como el PTS, si bien plantean que las condiciones en las que se realizó la elección conservadora fue la que produjo la reducción de los votos y la perdida de dos legisladores;concluyen diciendo que llevaron adelante una gran elección en la capital que les permitió meter un concejal en la Municipalidad.Rara forma de ver la elección, solo por los cargos obtenidos…

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Por el lado de Izquierda Socialista, su principal figura y candidata a gobernadora Liliana Olivero, obtuvo un 2,59% -contra un 4,9% de cuatro años atrás- (demostrando que el desplome electoral no perdonó ni a las figuras). Sin embargo, IS mira para adelante en forma objetivista como si nada hubiese ocurrido y señala que “a pesar del retroceso, la buena elección en Capital nos permitió mantener una legisladora que rotará en su cargo”. Nos preguntamos ¿de que buena elección en la Capital hablan, si se pasó de un 11% del 2015 a un 4,55% ahora para legisladores?

Paradójicamente, o no tanto, dada su crisis, elPO oficial es el que plantea un balance con más profundidad y en forma autocrítica. Señala que el que másretrocedió es el FIT, ya que era el que más había avanzado en votos y cargos; y que entiende que la crisis económica y política del país no se va a resolver en forma automática si no surge una dirección alternativa por izquierda, que esté presente tanto en las luchas como en el terreno electoral. También se pregunta, atinadamente, cómo la izquierda va a enfrentar el proceso electoral nacional de acuerdo a los resultados  que se vienen obteniendo. Pero, sorprendentemente, su propuesta es…ir a un Congreso del FIT…

Por su parte, Altamira caracteriza que las elecciones dieron lugar a una suerte de“desplome del FIT” y denuncia la adaptación al parlamentarismo y al electoralismo de este frente,pero lo hace sin ver que hay elementos objetivos que incidieron en el resultado, y sin ver que los procesos no son lineales.

Pero lo terrible de todos estos balances es que no sacan ninguna conclusión profunda, son autistas, no escuchan lo que los trabajadores dicen por lo bajo:“¿por qué fueron divididos?”. Se puede aceptar que las condiciones son adversas, pero también hay que reconocer los errores políticos. Porque para plantear una salida en medio de una crisis económica y política como la que estamos atravesando, la izquierda tiene la necesidad de unirse para transformarse en alternativa política.

El FITno se cuestiona ni por un segundo su política autoproclamatoria y electoralista. Parecen haberse creído que los votos estaban comprados, que una vez que se los obtiene siempre se los tendrá… No se cuestionan que la división de la izquierda afectó a la votación de conjunto, y, en primer lugar por ser la fuerza más importante, al propio FIT.

 

El balance de nuestro partido

Estas condiciones afectaron por supuesto también al Nuevo MAS, que hizo la elección más modesta de la izquierda, lo cual era previsible teniendo en cuenta razones de recursos y aparato volcados a la campaña electoral, aunque quizás no en la magnitud del retroceso electoral que tuvimos.

Sin embargo, también es un hecho que nuestro partido, como tal, se constituyó en un fenomeno electoral; nunca hemos tenido –hasta ahora- representaciones electorales y competimos con otras fuerazas y figuras que incluso han obtenido figuración de la mano de políticos burgueses como Luis Juez,

Si todavía nos falta madurez para transformarnos en una opción que sea vista electoralmente como alternativa por amplios sectores, consideramos que hicimos una enorme campaña, una campaña militante de independencia de clase de la cual estamos orgullosos, que nos ayudó a una mayor instalación política en la provincia así como también en la maduracion de toda nuestra militancia.

 

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