peronismo

Alberto Fernández: Un gris hombre de Estado

La historia política del nuevo candidato presidencial del peronismo.

Martín Primo
Director del semanario Socialismo o Barbarie, dirigente del Nuevo MAS.


 

La carrera política de Alberto Ángel Fernández es una obra maestra del oportunismo. Si uno quiere saber dónde está parado debe mirar hacia donde calienta el sol. Esta cualidad llevó al diario Perfil a describir su derrotero político en estos términos: “Su carrera siempre ha sido la lealtad total hacia cualquiera (Menem, Duhalde o Cavallo), mientras tuvieran algo de poder” (Perfil 23/05/2008).

Alberto Fernández estudió abogacía en la Facultad de Derecho de la UBA, en ella militó en las filas del Partido Nacional Constitucional, una agrupación nacionalista de derecha de la cual supo ser su apoderado durante la dictadura militar y presidente de su juventud universitaria. Con la llegada de la democracia, el novel abogado simpatizó con el gobierno de Raúl Alfonsín y en 1985 logró ingresar a trabajar en el Ministerio de Economía presidido por Juan Sourrouille en el cargo de director de Sumarios y subdirector General de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía.

En 1989, luego de un paso como defensor oficial, se incorporó velozmente al nuevo gobierno menemista al frente de la Superintendencia de Seguros de la Nación integrando el equipo económico del efímero Miguel Roig y Néstor Rapanelli (ambos hombres de Bunge y Born), y luego bajo el amparo de Domino Cavallo. Alberto Fernández permaneció en ese puesto hasta 1996 cuando Menem le pidió la renuncia a Cavallo.

Nuestro habilidoso saltimbanqui no se dejó amilanar y con la velocidad del rayo acordó su traspaso de la órbita nacional a la de la provincia de Buenos Aires buscando calor bajo la estrella del gobernador Duhalde (pero eso sí, sin romper lazos con Cavallo). En territorio bonaerense buscó refugio en el Banco Provincia, más específicamente en el grupo de empresas que tenían al banco como impulsor, principal accionista y gerenciador: el “grupo Bapro”. Así desde 1996 hasta 2000 bajo los gobiernos de Duhalde y luego de Carlos Ruckauf fue vicepresidente del “grupo Bapro”.

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Mientras ejercía sus funciones dentro del Grupo Bapro, Alberto Fernández se acercó cada vez más al corazón del armado duhaldista. Desde 1998 el habilidoso Alberto fue designado como responsable de la administración financiera de la campaña presidencial de la formula Eduardo Duhalde- Ramón “Palito” Ortega. Como parte de este armado, Alberto Fernández se sumó a Néstor Kirchner y un grupo de dirigentes. Así en octubre de 1998 fundaron el “Grupo Calafate” desde donde impulsaron la candidatura de Duhalde y a posteriori conformó el corazón de lo que sería el incipiente “kirchnerismo”.

Como dijimos, Alberto nunca rompió con Domingo Cavallo. Así que en las elecciones a Jefe de Gobierno de 2000 y sin dejar de ser parte del “grupo Calafate” Alberto Fernández figuró como candidato a legislador porteño en el Frente “Encuentro por la Ciudad” conformado por el partido de Cavallo junto al de Gustavo Beliz (una joven promesa de la derechista UCeDé que también sería Ministro del Interior del gobierno de Néstor Kirchner). Cavallo caería derrotado frente a Aníbal Ibarra, pero Alberto Fernández logrará ingresar como legislador luego de reemplazar a la actriz y legisladora electa Elena Cruz, quien fuera impedida de asumir su cargo por ser una abierta defensora del dictador y genocida Rafael Videla.

Luego de la crisis del 2001 y de los acontecimientos del Argentinazo, Alberto Fernández se jugó a impulsar la candidatura de Néstor Kirchner y fue uno de los artífices del acuerdo de este con el por entonces presidente interino Eduardo Duhalde para que este lo auspiciara como candidato oficial del PJ.

Desde mayo de 2003 y durante el gobierno de Néstor Kirchner, Alberto Fernández ocupó el estratégico cargo de Jefe de Gabinete y fue uno de los pocos ministros que continuaron en su cargo cuando Cristina asumió su primer mandato.

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En 2008 ante la crisis por las retenciones al campo, Alberto Fernández ofició como negociador ante la Mesa de Enlace de las patronales rurales. Pero el 23 de julio de 2008, a menos de una semana de que el vicepresidente Julio Cobos le clavase la derrota al gobierno en la Cámara de Senadores con su voto no-positivo, Alberto decidió dar un paso al costado y renunciar a su cargo en donde fue reemplazado por Sergio Massa. Está claro que decidió bajarse del barco ante los primeros indicios de “radicalización” del kirchnerismo que los llevaría a chocar con Bergoglio y enfrentarse al grupo Clarín

Ya fuera del kirchnerismo y enfrentado a Cristina, Alberto Fernández se sumó al proyecto presidencialista de Sergio Massa para quien fue su armador político y jefe de campaña en las elecciones de 2013 y 2015.

En 2016 se aleja de Massa, nuevamente sin romper lanzas con él (ese es el estilo de Alberto) y se acerca a Randazzo a quien acompañara en su campaña a senador en las elecciones de 2017.

A finales de 2018, luego de diez años de enfrentamiento, Cristina lo vuelve a convocar y nuevamente empezó a hacer lo que él sabe, rosquear a diestra y siniestra, para impulsar la candidatura de Cristina que hoy lo dejó a él en la cima del armado.

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