Que no quede nadie afuera

Alberto Fernández en Tucumán

Hizo campaña en la provincia junto al oscurantista celeste Manzur, el carnero Daer y el hasta ayer alcahuete macrista Ayala de la UATRE.

Ana Vázquez
Redacción Semanario Socialismo o Barbarie.


Y el secretario general de la UATRE, Ernesto Ramón Ayala, no quedó afuera. A través de la mediación del gobernador Manzur, el dirigente de las patronales… perdón, de los trabajadores rurales, pudo acercarse al entorno del candidato Alberto Fernández. No fue figura de primera línea, ni participó de los actos oficiales, pero sí estuvo recorriendo la provincia junto al gobernador Manzur los días previos. Como para que quede bien claro hacia dónde se dirigen sus pasos postPASO.

“(…) Al encuentro asistieron los popes de la cúpula de la CGT, Héctor Daer (Sanidad), Carlos Acuña (Estaciones de Servicios), Gerardo Martínez (Uocra); Antonio Caló (UOM); Roberto Fernández (UTA); Rodolfo Daer (Alimentación); y Ernesto Ayala (Uatre). Además de René Ramírez (ATSA – Tucumán) como anfitrión.” (comunicaciontucuman.gob.ar Secretaría de Estado de Comunic Pública-Gobierno de Tucumán 11/9/19)

La excusa fue la necesidad de discutir con el gobernador tucumano un plan local relacionado con la actividad del agro y también algunas charlas con los magistrados de la Justicia para que éstos entiendan la ilegitimidad de las denuncias presentadas en su contra en vistas a las elecciones de 28 de setiembre en su gremio.

Para refrescarnos la memoria, que algunos parecen haber perdido para siempre, haremos un breve repaso de su historia reciente.

Ayala sucede en elecciones muy cuestionadas, al fallecido Gerónimo Venegas, titular de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores. Él fue el que se ubicó claramente del lado de las patronales agrarias cuando el conflicto del campo durante el gobierno de CK. Hizo algo más que profesión de fe.

Cuando asumió Cambiemos el gobierno siguió, sin medias tintas, al gobierno de los CEOs. Productores, entidades y dirigentes agrarios, como Luis Miguel Etchevehere y funcionarios del Ministerio de Agroindustria de la Nación lo despidieron con mucha tristeza en 2017. Pero pronto enjugaron sus lágrimas porque su sucesor siguió sus pasos políticos.

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Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que fueron (y lo sigue siendo Ayala) defensores de la patronal consecuentes. Sin una pizca de muestras de bandearse para el lado de los trabajadores, ni con gestos para la tribuna siquiera.

Con el nuevo panorama político postPASO, el referente sindical decidió ubicarse de otro modo. Si no, se lo llevaba el vendaval de votos antiMacri. Vendaval del cual podía salir despedido de su sillón. Si es reelecto, tiene que estar a tono con los tiempos que corren. Y si Macri ya fue, Fernández es el presente y el futuro inmediato para la estabilidad de su gremio, sus acuerdos con las patronales y sus preciados fondos sindicales.

Entre Todos, nos entendemos

“De acuerdo a la información difundida por el portal RealPolitik, en mayo del 2018 Ayala cobraba un sueldo por la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) de $200.637,07, y otro por el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE) de $162.363. Además, el sindicalista percibía $439.219,61 de haberes por la Obra Social de los Trabajadores Rurales y Estibadores de la República Argentina (OSPRERA).” (Gestión sindical, 27/5/19)

Los trabajadores del campo tendrán un 23% en agosto y un 28% en octubre. Con esos aumentos, pasaron a cobrar: “un sueldo de $23.490,98, con un jornal de $1.033,44.” Y el más alto, ya entre los jerárquicos: “…encargados, $30.135,00.” (infocampo.com.ar, 16/8/19).

Respetando esa “grieta” es muy fácil entenderse. Mientras no se la tiren por la ventana, los sucesores del “Momo” Venegas siempre van a estar del mismo lado.

No hay que escandalizarse. Hubo burócratas que hicieron cosas mucho peores… como colaborar con la dictadura militar del 76. “La Calipo habló cuando todos callaban”. Eran las palabras hechas pintada por esa agrupación del gremio gráfico que fue colaboracionista del gobierno surgido del golpe, en la esquina de Paseo Colón y Garay, donde estaba el edificio donde funcionaba el diario Crónica en los 80. Cuando la veían, los trabajadores con años de trabajo en la empresa, se miraban y decían: “Tienen razón, ellos ‘buchonearon’ a la patronal a cuanto compañero luchador pudieron, mientras otros les hicieron el aguante”.

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No comparamos para nada las situaciones, ni menos que menos a una dictadura con un gobierno surgido del voto mayoritario en las urnas. Sólo alertamos que, con el gobierno que se viene, una agenda en primera fila son las relaciones con las patronales agrarias (y sus jugosas ganancias). Y una agenda en última, fuera de las butacas, son los trabajadores agrarios y sus familias. De ellos, nadie sabe nada porque no tienen voz, porque les han tapado la boca.

Hasta que el vendaval que venga sea por abajo, desde los que trabajan la tierra, sus familias y sus aliados: los trabajadores de la ciudad, las mujeres y la juventud. Con la fuerza de la lucha, más temprano que tarde, también se van a hacer oír.

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