Pandemia

Preocupación por récord de contagios en el país

Con 20.870 nuevos contagios en 24 horas, Argentina alcanza un máximo histórico desde el comienzo de la pandemia.

Redaccion
Redacción de IzquierdaWeb.


El máximo de registros se corresponde con un crecimiento exponencial de los contagios registrados en la zona del AMBA, la más golpeada en estos días. También se registraron un total de 163 muertes.

Se trata del registro máximo de contagios desde que se detectó en el país el primer caso, hace ya casi 400 días. Las muertes en total desde entonces ya suman 58.858 desde entonces, y 2.428.029 los infectados en total.

La más afectada es la Provincia de Buenos Aires, que con unos diez mil casos registró la mitad del total. La ocupación de camas de terapia intensiva crece también proporcionalmente y se calcula que ya en algunos distritos alcanza índices críticos.

Las responsabilidades de la situación son evidentes. El gobierno apostó únicamente a la estrategia del confinamiento del año pasado y luego jugó todas sus cartas a la vacuna. Si bien fue correcto tomar la posición de la cuarentena, la medida era recomendada por los expertos para la preparación y fortalecimiento del sistema de salud.

Mientras se tuvo a la mayoría de la gente en sus casas, la apuesta a la infraestructura y el personal de salud fue, en los hechos, muy pequeña. En todos lados el esfuerzo de combate a la pandemia recayó sobre los hombros sobrecargados de los trabajadores de la salud. Sus jornadas de trabajo extenuantes e interminables fueron y son la única herramienta de combate a la pandemia.

La cantidad de camas de terapia intensiva subió un 37% y un 38% los respiradores. Si bien en circunstancias normales se trataría de algo completamente extraordinario, en plena crisis del Coronavirus no es tal cosa. De hecho, el aumento del presupuesto en salud establecido para este año está muy por debajo de la inflación real proyectada (el 29% del gobierno no se lo cree nadie).

La infraestructura y organización del sistema de salud -fragmentado entre el sistema nacional, provincial, municipal y las privadas- no solo prácticamente no fue tocada sino que en la provincia de Buenos Aires se dejó cerrar 10 clínicas privadas. Cada sistema entonces trata la situación a su modo, sin una centralización real de tratamiento de la crisis sanitaria. Las derivaciones, los traslados, etc., dependiendo de la cobertura de cada infectado y la disponibilidad de cada establecimiento, queda a voluntad de cada administración por separado.

Mirá también:  Los números de Davos dejan en una mala posición la gestión de Fernández frente a la pandemia

Este último problema se vuelve notorio con la campaña de vacunación, evidentemente atrasada respecto a los planes originales. Apostando todo a ellas cual ludópata irrecuperable, dejó fuera de todo plan del estado la eventualidad del atraso de la aplicación de dosis. Así, la nueva ola toma por sorpresa (¿de verdad?) al gobierno, con las manos desnudas.

Además, con los confinamientos por actividades, no hubo discriminación alguna respecto a los lugares de trabajo de mayor concentración de personas y falta de ventilación. La apertura casi total de los últimos meses se fue dando con criterios más bien empresariales, no de salud: primero la gente trabaja, luego tal vez tenga algún derecho al esparcimiento. Así, las actividades «esenciales» (que muchas veces no eran tales) en las que los trabajadores se estaban contagiando permanecían abiertas.

De esta manera, es completamente natural que las amplias mayorías populares estén completamente hartas de los confinamientos.

La oposición de Juntos por el Cambio, por su parte, optó por afirmar su base social en lo más atrasado, reaccionario y retrógrado de las clases medias del país. Cebando el negacionismo con sus ridículas campañas contra la «infectadura», rechazando de plano cualquier cuarentena y defendiendo los negocios capitalistas a toda costa; impulsó una suerte de farsa del bolsonarismo fuera del poder.

En estas condiciones se impone la nacionalización y centralización del sistema de salud, así como del plan de vacunación; la puesta en pie de comisiones de higiene y seguridad en los lugares de trabajo y el cierre inmediato en los que haya casos; la estatización de los laboratorios productores de vacunas, que están produciendo con criterios mercantiles y no de salud. 

 

Mirá también:  Sigue la guerra por las vacunas: Patentes restringidas y acuerdos pirata

 

Print Friendly, PDF & Email

Colaborá con la izquierda


Nuestra actividad se mantiene con el aporte solidario de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Suscribite para que podamos seguirte brindando la mejor información y análisis.

Me quiero suscribir




Recomendadas

Internacional

Lectura recomendada

“Naturalmente, Lenin no predijo o dedujo la revolución rusa como resultado de su estudio de Hegel. Pero su reaprendizaje de la dialéctica lo hizo más atento a las posibilidades, más capaz de descubrir, de manera concreta y empírica, las formas de acción que podrían superar las contradicciones que enfrentaba” J. Rees, The Algebra of Revolution   Paradójicamente a lo señalado en la cita del epígrafe, Lenin no predijo el estallido de la revolución rusa, sino incluso aseveró en una charla brindada a estudiantes suizos a comienzos del m...

Trabajadores

Las Rojas

Últimas noticias

DEJAR UN COMENTARIO

Ingresar comentario
Ingrese su nombre