Acuerdo Macri-CGT | Para ellos fue una final, para nosotros puede ser un inicio

Se pueden suceder montones de traiciones, sumarse, sumarse, en una cuenta difícil de llevar. Pero siempre hay una que desborda el vaso, que se transforma en aquella por la cual millones empiezan a pensar y a decir: “esto no va más.”

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.


 

“El decreto que firmaría el presidente Mauricio Macri en los próximos días para el pago de un bono de 5.000 pesos a los trabajadores del sector privado ordena a las empresas avisar el Gobierno diez días antes de despedir empleados.” (Infogremiales.com.ar (9/11/18)

Se pueden suceder montones de traiciones, sumarse, sumarse, en una cuenta difícil de llevar. Pero siempre hay una que desborda el vaso, que se transforma en aquella por la cual millones empiezan a pensar y a decir: “esto no va más.”

Este acuerdo “exitoso” (por ahora) para el gobierno de los CEOs, es el que permite que el ministro Nicolás Dujovne pueda decir con soberbia: “Nunca se hizo un ajuste de esta magnitud sin que caiga el gobierno”, para agregar después: “Hemos eliminado subsidios al transporte, a la electricidad, al Fútbol para Todos”. (Página 12, 14/11/18)

Este es el logro del vergonzoso acuerdo cegetista: un punto en la tabla de posiciones a favor del gobierno y los empresarios. Un bono que no va a llegar al bolsillo más que de una franja de trabajadores y un acuerdo “antidespidos” que deja las manos libres a las patronales para que sigan despidiendo.

No sólo la izquierda, los movimientos sociales y la vanguardia más activa la repudiaron. Es tal la repulsa que causó entre los trabajadores activos y pasivos, las mujeres y la juventud, que hasta sus socios en las internas del PJ, algunos gobernadores, intendentes, medios hegemónicos… tuvieron que rechazarla indignados. El bancario, Sergio Palazzo, consideró un ‘error’ que la CGT haya levantado el paro por ‘un bono que no paga nadie’ y adelantó que el Frente Sindical hará de todos modos una protesta por la situación económica del país.” (Infogremiales, 9/11/18)

¿Por solidaridad hacia nuestra clase? No, porque no hay argumentos posibles, mire por donde se lo mire, para avalar este acuerdo, vía decreto, de Macri-CGT. En plena campaña 2019, no pueden quedar tan a la derecha como se expusieron desde la cúpula de la central de trabajadores. Porque, aunque nos cueste decirlo, después del gobierno y sus instituciones, hoy lo que aparece más a la derecha es la CGT.

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Entre bueyes no hay cornadas… sólo declamaciones

Héctor Daer es la cara visible de este acuerdo entreguista. Pero los que se callaron la boca son tan entreguistas como él. Luis Barrionuevo está muy preocupado que el opositor burocrático salido de sus entrañas, Julio Gutiérrez, no le arrebate el sillón, Roberto Fernández mira para otro lado… Y la lista sigue… Las amenazas de Sergio Palazzo no asustan a la patronal ni al gobierno. Pero si algún trabajador confía en ellas, puede ser que lancen alguna medida testimonial, o alguna marcha para diferenciarse, pero ninguna medida efectiva y masiva de lucha para enfrentar el saqueo cotidiano.

 

“El que avisa no es traidor”

Aunque no haya una reacción inmediata, la bronca acumulada y la experiencia que se ha venido haciendo con el gobierno y los dirigentes de la central mayoritaria de los trabajadores, fundamentalmente, puede abrir las puertas a una comprensión superior y a nuevas luchas. Más temprano que tarde va a ocurrir que nuevos contingentes de trabajadores se incorporen a pelear por sus necesidades. Se necesita asimilar los golpes, tomarse un tiempo. Pero cuando los trabajadores se deciden: ¡Agarráte Catalina! ¡Cuídense los Macri, Lagarde, Daer y Cía, que vamos por todos los opresores y alcahuetes que en el mundo han sido!

Cuando nos ponemos de pie, “no desensillamos hasta que aclare”(1) por las necesidades de nuestra clase y de todos los oprimidos.

 

Ana Vázquez

 

  • “Desensillar hasta que aclare”, frase-orden dada por el general Juan Domingo Perón a los argentinos cuando asumió la dictadura del general Juan Carlos Onganía en 1966.

 

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