Por Johan Madriz

 

Hoy se cumplen 29 años de la invasión estadounidense a Panamá (1989), en la maniobra denominada “Operation Just Cause” (Operación Causa Justa). Esta acción militar tuvo como fin asegurar los intereses gringos en el país, principalmente en lo concerniente al Canal de Panamá, además de asegurar los contingentes armados situados en el país a modo de guardián de la convulsa América Central en la lucha contra el comunismo.

 

¿Por qué Estados Unidos invadió Panamá?

Lo primero que hay que hacer es responder a la pregunta de cuál fue el motivo de la invasión. Y la respuesta, como adelantamos arriba, tiene que ver con los intereses económicos y militares imperialistas de Estados Unidos en Panamá y en la región. “Sacar a Noriega era un pretexto, el verdadero objetivo era abrogar los Tratados Torrijos-Carter para que Estados Unidos mantuviera el control del Canal por mucho tiempo, aún después del año 2000. También, para plantar las bases de una política exterior que fuera más afín a los intereses de Estados Unidos”.[i]

Debemos recordar que para la década de los 80 Estados Unidos mantenía el control del Canal y tenía apostados 12 mil soldados en Panamá, al amparo del tratado Torrijos-Carter que legalizaba esa presencia militar con el pretexto de defender la vía marítima, al tiempo que daba la posibilidad de intervenir militarmente si la operación del Canal se veía comprometida.

Para ese momento el país estaba gobernado por el general Manuel Antonio Noriega (quien fue un estrecho colaborador de la CIA). Si bien Noriega nunca ostentó el título de presidente del país, ejerció el poder detrás de los títeres que resultaban ganadores en las elecciones al estar al mando de las Fuerzas Armadas.

El país se encontraba convulsionado en medio de una crisis económica, con una dictadura militar que sometía a la población a una serie de medidas represivas típicas de estos regímenes. Ante esto los trabajadores y los sectores populares respondieron: “en ese período los trabaja­dores del sector privado, dirigidos por el Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (CONATO), realizaron dos huelgas generales, la última de diez días de duración.  Los trabajadores del sector público realizaron siete pa­ros nacionales dirigidos por la FENASEP.  Los gremios médicos y magiste­riales llevaron a cabo al menos dos paros nacionales dirigidos por la Coor­dinadora Civilista Nacional (COCINA), uno de los cuales infringió la pri­mera de­rrota al plan fondomonetarista al lograr la derogación de la Ley 46 en octubre de 1984.  Esto sin contar con las huelgas sectoriales o por empresas e instituciones por motivos específicos, las protestas ba­rriales y las movilizaciones directamente políticas”.[ii]

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Este personaje ejerció como un Bonaparte, logrando mantener sometido al pueblo panameño. Por un lado sirvió fielmente a la inteligencia estadounidense, la cual miraba hacia otro lado con respecto a la dictadura, a cambio de mantener el orden y someterse a sus dictados. Sin embargo, ante el agravamiento de la crisis económica jugó la carta de presentarse como una figura independiente, tanto del imperialismo yanqui como de la burguesía canalera, para negociar en mejores condiciones el negocio multimillonario del Canal. Es así que toma acciones como el cierre de la recontra reaccionaria academia militar Escuela de las Américas. Esto le valió que un sector de los partidos comunistas de la región vinculados al estalinismo lo consideraran un antiimperialista y cayeron en el error de legitimar y defender su régimen.

Cuando el presidente Eric Arturo Del Valle (quien sustituyó en el cargo a Nicolás Arditto Barletta –ex vicepresidente del Banco Mundial– que renunció) lo destituyo como Jefe de las Fuerzas de Defensa, Noriega, quien conservaba la lealtad de las milicias, desconoció al gobierno y dio un golpe de Estado.

Se convocaron elecciones que dieron por ganador al opositor Guillermo Endara Galimany, las cuales fueron ignoradas. Además se suspendió la Constitución, lo cual provocó que un sector de la burguesía (que a esas alturas ya le había retirado su apoyo), en la mano de Moisés Giroldi (jefe de la compañía de fusileros) tomara el Cuartel Central y procediera a la detención de Noriega. Sin embargo con un sector del Ejército que se mantuvo leal logra sofocar la sublevación.

Todo eso dio paso al bloqueo de Estados Unidos y luego sirvió de fachada a la invasión con el pretexto de restablecer el régimen democrático.

 

Panamá: de la invasión a hoy

La intervención militar marcó la política canalera hasta hoy con gobiernos cipayos al imperialismo yanqui. El resultado directo fue la asunción a la presidencia de Endara Galimany quien juró el cargo dentro de una base militar estadounidense en la Zona del Canal. Él sentó el precedente de lo que serán los presidentes panameños hasta la actualidad sirviendo fielmente a los empresarios. Aplicó planes de austeridad para cumplir con las obligaciones financieras internacionales con la venia del sector empresarial y la ayuda de EUA.

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Lo sucedió Ernesto Pérez Balladares del Partido Revolucionario Democrático (PRD) quien aplicó programas de reformas estructurales, privatizaciones, reducción del gasto público en el área social, reformas a la ley laboral, etc. Sucede lo mismo con los siguientes presidentes hasta los empresarios Martinelli y Varela en los tiempos más recientes.

Es así como asistimos al Panamá de los Panama Papers que actualmente tiene un 25.8% de pobres (en la zona rural sube al 49.7% y en las zonas indígenas al 86.9%)[iii]. Al tiempo que es una de las economías de más rápido crecimiento en el mundo con promedios de 7.2 % de crecimiento del PIB entre 2001 y 2013. Con un PIB per cápita de cerca de 16 mil 500 dólares, siendo el más alto de América Central pero el cuarto país de Latinoamérica con mayor desigualdad.

En estos 29 años la invasión militar a Panamá ha sido un amargo recordatorio de las garras del imperialismo en la región. La estela de sometimiento a los dictados del amo del norte: la cuasi liquidación del movimiento obrero organizado, la implantación del modelo yanqui de explotación laboral (con la no injerencia de los pocos sindicatos en la vida política, llevándolos a simples administradores de la explotación) con aplicación de planes de ajuste estructural, privatizaciones, etc.

Vamos a un 2019 que continua con el demagogo de Trump a la cabeza del imperialismo yanqui y el ascenso de reaccionarias, conservadoras y xenofóbicas en el continente. Con un discurso contra los migrantes y las minorías, una prédica que sirve para envalentonar a las burguesías criollas para llevar adelante sus planes de ajuste sobre la clase trabajadora y los sectores explotados y oprimidos.

Es así que se afirma la necesidad de que sean los trabajadores los que gobiernen, la necesidad de una alternativa socialista que ponga fin a la intervención imperialista en la región. Que profundice las iniciales pero valiosísimas experiencias de resistencia que a las que hemos asistido recientemente: la huelga de los trabajadores en la ampliación del Canal en el 2016, la huelga de docentes por salario y presupuesto para la educación en julio de 2017, o la de los trabajadores de la mina de cobre Donoso por las arbitrariedades en las condiciones de trabajo y salario de la patronal en noviembre del mismo año, así como la resistencia de los indígenas Ngäbe-Buglé contra el proyecto hidroeléctrico Barro Blanco.

[i] http://laestrella.com.pa/panama/nacional/estados-unidos-invadio-porque-queria-abrogar-tratados/23911057

[ii] http://orientacion-y-lucha.blogspot.com/2014/12/por-que-estados-unidos-invadio-panama.html

[iii] http://laestrella.com.pa/economia/mitad-pobres-panama-vive-ciudades/23920784

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