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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
Sofi Awqay

Nació en la ciudad de Rosario el 14 de mayo de 1905, de padres italianos que huyeron de la Primera Guerra Mundial. A los 10 años de edad, Antonio inició sus clases en un taller de vitrales. Luego asistió a clases de dibujo y pintura hasta que, a los 14 años, realizó tres exposiciones consecutivas en la Galería Witcomb de Rosario. Inició así una larga carrera artística combinando la innovación con el compromiso social, lo que lo convirtió en uno de los artistas más importantes de la Argentina y de América latina en el siglo XX.

Dos años después expuso por primera vez en Buenos Aires y en 1924 comenzó sus envíos de obras al Salón Nacional de Bellas Artes. En 1925 obtuvo una beca para estudiar pintura en Europa. Gracias a otra beca realizó en 1928 un nuevo viaje al viejo continente en el cual descubrió las vanguardias plásticas contemporáneas y se encontró por primera vez con el surrealismo y los artistas adheridos a esta corriente.

“Manifestación” 1934, gran obra de Antonio Berni

En los años 30’ realizó una de sus obras más importantes y simbólicas, “Manifestación”, que retrata la realidad social de la Argentina luego del golpe militar de Uriburu y la recesión económica derivada de la crisis del 29 en Wall Street. Una obra del Nuevo Realismo (del cual Berni fue impulsor) que, junto a “Desocupados”, es una de sus obras más conocidas por ser la versión Argentina del muralismo mexicano. Pudo así trabajar obras en conjunto con David Alfaro Siqueiros, muralista mexicano, con el que mantenía discusiones sobre la utilidad y necesidad del arte mural como herramienta de denuncia de la situación político-social que sufría la clase obrera en América Latina y en el mundo.

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“Manifestación” es el inicio en que los temas políticos y sociales son abordados en sus obras, que alcanza su máximo esplendor en las series de Juanito Laguna y Ramona Montiel.

En 1958, Antonio Berni creó al personaje Juanito Laguna y poco tiempo después Ramona Montiel, que constituyen dos personajes paradigmáticos de su obra. Escenificaban la vida cotidiana de los jóvenes en los barrios populares, la situación de exclusión social y pobreza que existían en la ciudad de Buenos Aires en los años 30 y que incluso habían crecido en los últimos años.

Juanito es un niño del barrio de Flores, hijo de un trabajador obrero de la industria metalúrgica, que pasa el tiempo jugando libremente en la calle, aprendiendo a leer, remontando su barrilete y visitando la fábrica donde trabaja su padre. Juanito es retratado por Berni con una mirada de denuncia social y con un gran compromiso artistico, politico y social con este personaje.

Por su parte, el personaje de Ramona Montiel es una niña convertida y obligada a ser prostituida. Ella aparece rodeada de los hombres que la explotan, en el cabaret, y en el taller de costura. A través de Ramona, Berni toca diferentes aspectos de las presiones sociales, culturales e históricas que caen sobre la mujer. La representa acompañada, no inocentemente, con un general, un marinero y un obispo, denunciándolos como representantes de esas instituciones, la iglesia y las fuerzas policiales, como responsables y cómplices de la violencia patriarcal que sufre Ramona y así todas las mujeres de la sociedad que representa este personaje.

Para estas obras Berni utilizó el collage. Este estilo consiste en agregar a la pintura objetos reales pegados sobre el cuadro. Utilizaba latas, plásticos, hierros, maderas, telas, zapatos, juguetes, papeles, carteles, etc. Todos elementos y objetos que recolectaba de las calles de Buenos Aires, donde vivían cientos de niños como Juanito y Ramona.

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Para Antonio Berni, el arte y la política deben ir unidos. El artista se une de esta manera a su tiempo y a la lucha por la justicia social, que aspira a transformar la sociedad junto con el viejo arte. Es por esto que se lo considera el iniciador del arte político en la Argentina, dando así el pie a todas las vanguardias que surgieron posteriormente en los años 70’ hasta en nuestros días.

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