Tofi Mazú
Redacción Izquierda Web.


Los videos y las fotos de los drones estremecen a cualquier luchadora y luchador. Una columna de 30 000 compañeras marchando por la ruta costera desde Viña del Mar hasta Valparaíso. La Plaza de la Dignidad hecha un hervidero de gente. La coordinadora 8M estima la presencia de unos dos millones de personas en Santiago de Chile y unos 4 millones en todo el país.

La rebelión chilena también es feminista

La Plaza de la Dignidad recordaba a la movilización del 25 de octubre, cuando más de un millón de personas se reunieron a gritar “renuncia Piñera”. Es que este 8 de marzo está teñido por la rebelión popular que inunda al país vecino desde finales del año pasado. Por las calles de Santiago se replicó el canto del colectivo Las Tésis “y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía”; que denunciaba las violaciones de Carabineros en el marco de la represión, la responsabilidad del Estado y el presidente en la violencia machista. Resonó también el grito “el que no salta es Paco”. Los pañuelos verdes por el aborto legal también se levantaron en alto y fueron el barbijo que protegió a las manifestantes de los gases de los Carabineros. Frente a la Casa de la Moneda se desplegó una bandera gigante que rezaba “renuncia Piñera”.

Es que la juventud estudiantil y trabajadora que viene protagonizando la revuelta chilena es también la misma que se levanta en la marea verde por los derechos de las mujeres y las personas LGBT. Las y los mismos que sienten que si las cosas continúan tal cual hasta ahora no hay futuro posible saben perfectamente que los femicidios, la clandestinidad del aborto y la violencia institucional hacia las mujeres y la diversidad son parte del mismo engranaje de explotación y opresión que el Estado hace pesar sobre el pueblo trabajador y la juventud. El hartazgo que el capitalismo patriarcal del siglo XXI provoca en una generación endeudada para estudiar, sin trabajo, con salarios de miseria, que no tiene vivienda, que no tendrá jubilación, que no puede decidir sobre su propio cuerpo, que sufre la (in)Justicia patriarcal por parte del Estado ante la violencia… se expresó nuevamente y con una fuerza extraordinaria.

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El movimiento de mujeres, la rebelión y la nueva Constitución

Para el 26 de abril, el gobierno de Piñera y todos los partidos del régimen tienen acordado el referéndum para la reforma de la Constitución heredada de la dictadura de Pinochet. Entonces, el movimiento feminista, con la marcha de ayer tomó la batuta en la discusión sobre el proceso constituyente ¿Cómo convencer a estos millones de personas que llenaron las calles en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora de que una nueva Constitución puede, por ejemplo, abrir las puertas a la legalización del derecho al aborto?

Piñera viene de hacer algunos anuncios para intentar contener al movimiento feminista y la rebelión. Había declarado la posibilidad de hacer una reforma para que haya paridad de género en el Congreso, ante el eventual proceso constituyente. Ante esto, una vocera de la Coordinadora 8M, Francisca Fernández, declaró a la CNN: “es un mínimo democrático; no necesariamente la paridad asegura una mirada feminista o crítica al modelo patriarcal dentro del ámbito constitucional”. Lo mismo ocurrió en materia de violencia de género. Piñera supo declarar que lanzaría un monitoreo para quienes están acusados de violencia intrafamiliar y quienes no paguen las pensiones alimentarias. Para la activista Francisca Fernández esto “es un anuncio básico y bastante deplorable (…) Muchos de los casos de femicidio eran hombres que tenían procesos de judicialización y orden de alejamiento. No hay una real política de protección hacia las mujeres y la disidencia”.


Las argentinas, las mexicanas, todas entendemos perfectamente la posición de las compañeras chilenas. Si hay algo que conocemos bien es la falta de presupuesto para combatir la violencia, la falta de refugios, de vivienda, de medios para salir de la violencia y, sobre todo, conocemos el accionar de la Justicia que no hace cumplir las órdenes de alejamiento y que deja en libertad a violadores y femicidas. En Chile… ¿Quién va a “monitorear” a los violentos? ¿Los pacos violadores? La propuesta de Piñera es una auténtica burla, sobre todo para una sociedad que se encuentra en pie de lucha desde hace más de cinco meses.

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Lo que sí queda claro es que esta movilización multitudinaria (y la del día de hoy, donde se volverán a inundar las calles) es una continuidad del proceso iniciado en octubre del año pasado. Y que marca, evidentemente, un antes y un después, en la pelea por que se vaya Piñera y por la nueva Constitución, construida desde abajo, con los reclamos del conjunto de los trabajadores, las mujeres y la juventud. El pueblo chileno sabe perfectamente que la calle es el lugar donde se decide el futuro y donde se cambia la historia. Ayer volvieron a demostrarlo las mujeres y la diversidad.

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