Por Sofía Mazú

El movimiento de mujeres está haciendo historia. Y hoy puede ser el día en que dé una lección importantísima: que somos millones y que luchando se puede ganar; más aún, que luchar es la única manera de no perder. La posible conquista que significaría el aborto legal, seguro y gratuito no radica únicamente en la obtención de este derecho. Implicaría también una estocada a la Iglesia, a todos los reaccionarios y, sobre todo, a Macri.
Las mujeres, entonces, no tenemos por delante solamente la posibilidad de ganar el derecho a decidir, lo que de por sí ya significaría un hecho sin precedentes en nuestro país y de repercusión a escala mundial. También podemos ser el actor social que tuerza la situación política del país. Las mujeres podemos ser las que inclinemos la balanza en favor de las y los de abajo, dando margen  para combatir el brutal ajuste que el gobierno de Cambiemos quiere descargar sobre el conjunto del pueblo trabajador. Así mismo, tenemos el potencial de dejar en claro que esta sociedad no saca, necesariamente, las conclusiones que Macri pretende que saquemos, cuando habilita a los milicos a reprimir, o cuando niega a los 30 000 desaparecidos. Este país sigue demostrando que tiene tradición de lucha, que a la miseria y a la violencia se las derrota en las calles. Nosotras estamos a la vanguardia de la pelea. En un sistema donde todo es opresión, explotación y desigualdad, cuando despertamos las más vulneradas, la Tierra tiembla. Así ha sido siempre en las huelgas, en las luchas populares y hasta en las revoluciones.
El día de hoy no es producto de un truco de magia; y si estamos ante la posibilidad de abrazar este derecho es porque desde hace más de una década que el desarrollo del movimiento de mujeres viene en ascenso. Organizadas y desde abajo, hemos sabido hacernos escuchar. Ya en el primer #NiUnaMenos habíamos ganado a una mayoría social para que se posicionara en contra de la violencia machista y el femicidio, y saliera a la calle en masa. A partir de ese momento, dejamos en claro una cosa crucial: los problemas de las mujeres no son asuntos privados, no son solo de las mujeres; nuestros problemas son causas sociales y políticas y el Estado y el gobierno de turno debe respondernos. Desde ese entonces, la marea feminista solo creció. El movimiento y sus organizaciones han sabido llevar estos reclamos a cada punto de la Argentina y del mundo, sumando a decenas de países al reclamo de #NiUnaMenos y en los paros internacionales. Que en la Argentina el aborto sea ley está siendo una demanda en los más variados puntos del planeta. Día a día mujeres y niñas se suman a las filas de agrupaciones y colectivos, construyen asambleas y comisiones en los lugares de trabajo y de estudio, en el barrio y en el club, con una fuerza extraordinaria. Esas pibas, en muchos casos con no más de 15 años, son las que han obligado a un gobierno profundamente reaccionario a abrir el debate por el derecho al aborto. Las mismas que impusieron a la Cámara de Diputados la media sanción al proyecto de ley por la interrupción voluntaria del embarazo.
El Senado es una cueva de bandidos retrógrados y clericales. Si la movilización popular es la que garantizó el triunfo en la Cámara baja, hoy tiene por delante un desafío mayor. Se esperan millones de personas movilizando y acampando sobre Rivadavia y Callao, desde el Congreso hasta la Av. 9 de Julio. Los autodenominados “pro – vida”, por su parte, se establecerán sobre Hipólito Yrigoyen; y podemos afirmar que, con seguridad, serán una tajante minoría. La jornada será larga, y Las Rojas y el Nuevo MAS estamos ya desde la noche del día 7 plantados en la calle. Los legisladores debatirán y se sacarán los cuernos entre ellos, primero, para ver qué proyecto someten a votación. Luego, para definir el resultado. La importancia que tendrán en esta jornada las banderas, el agite, las intervenciones, las pancartas es enorme. Porque serán las herramientas con las que nos haremos escuchar dentro del recinto. La clave para que ese puñado de senadores escuche la voluntad popular: que no queremos más muertas por aborto clandestino, como Liliana Herrera. Que queremos elegir si ser madres o no, cuándo y cómo.
Izquierda Web estará cubriendo en vivo la movilización, la participación de Las Rojas y las intervenciones de Manuela Castañeira. Al tiempo que siguiendo el minuto a minuto del debate dentro del Congreso. Este diario, que busca reflejar y amplificar las voces de los trabajadores, las mujeres y la juventud, se propone iniciar su trabajo en este día clave. Hoy, las protagonistas somos las mujeres, y este medio estará al servicio de nuestra pelea.
Educación sexual laica, científica y feminista para decidir
Anticonceptivos gratuitos para no abortar
Aborto legal para no morir
Hoy, hagamos historia.
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