Antonio Soler
Profesor. Dirigente de la Tendencia Socialismo o Barbarie del PSOL de Brasil.


Las manifestaciones de este 15M, donde en algunas ciudades fueron gigantescas, tuvieron expresión en actos y manifestaciones que se extendieron por todo el país, llegando a cerca de 226 ciudades, transcurriendo en 26 Estados (provincias) y todas las capitales del país.

San Pablo contó desde la mañana de forma sorprendente con manifestaciones de escuelas y universidades privadas, en contra del recorte presupuestario y las declaraciones del gobierno contra las universidades públicas, siendo la ciudad con la marcha más masiva de este 15M. La manifestación paulista expresó ese carácter verdaderamente masivo al hacerse presentes en la Avenida Paulista, más de 150 mil personas. Entre ellas la presencia mayoritaria fue de estudiantes universitarios y secundarios, contó también con la presencia de profesores, investigadores, trabajadores no docentes y padres de los estudiantes.

Además de San Pablo y Río de Janeiro, en otras capitales y ciudades hubo grandes manifestaciones: Belo Horizonte (Minas Gerais), Belém (Pará), Fortaleza (Ceará), Salvador (Bahía), Brasilia, Curitiba (Paraná), Manaos (Amazonas) y Campinas (San Pablo) contaron con una participación de decenas de millares de personas, dándole a la jornada un carácter verdaderamente nacional.

La Huelga Nacional de la Educación, convocada inicialmente por la Confederación Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), se preveía como una manifestación modesta que no tendría gran impacto político en la situación nacional. Sin embargo, los reiterados ataques reaccionarios contra las universidades del ministro de educación, Abraham Weintraub, diciendo que se dedican a hacer “lío”, el recorte del 30% del presupuesto federal para la educación, con impacto en la enseñanza, la investigación, las universidades y todos los ámbitos educativos, así como las provocaciones de Bolsonaro, diciendo que los manifestantes eran “idiotas útiles” al momento de realizarse las protestas, terminaron siendo un poderoso combustible.

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El fuerte componente masivo y juvenil del 15 M puede estar indicando el surgimiento de una nueva rebelión juvenil al estilo del 2013. Esto porque a pesar de la victoria político-electoral de un gobierno de extrema derecha, con pretensiones bonapartistas en el contexto de las derrotas parciales que sufrimos los últimos años, no existe sin embargo una derrota estructural del movimiento, una derrota categórica directa en la lucha de clases que le permita al gobierno realizar fuertes ataques sin encontrar resistencia.

Esta manifestación hizo sonar todas las señales de alerta al interior del gobierno y la clase dominante. Puesto que, de realizarse un ascenso del movimiento de masas, se coloca en el horizonte la posibilidad de poner en jaque la aprobación de la Contrarreforma Previsional, que ya cuenta con un rechazo mayoritario. Tenemos mucho para decir a cerca de las manifestaciones de ayer, aunque aún es prematuro sacar conclusiones coyunturales definitivas.

El gobierno no dio señales aún de que vaya a retroceder ante la primer manifestación fácilmente, más bien dobla la apuesta en su política reaccionaria.  Un decreto presidencial de ayer da poderes a la Secretaría de Gobierno para avalar resoluciones de direcciones de las instituciones federales de enseñanza superior, o sea, el gobierno sigue apostando a las medidas autocraticas y regresivas. La continuidad de esa ola estudiantil asociada a la movilización de sectores más amplios de la clase trabajadora, será fundamental para derrotar los recortes presupuestarios en la educación, la Contrarreforma Previsional y el conjunto de las medidas reaccionarias de este gobierno.

La Unión Nacional de Estudiantes (UNE), prometió una próxima manifestación para el día 30 de mayo. Pero necesita ser convocada y, de hecho, preparada por las bases estudiantiles, como ocurrió para este 15M. Se fue organizando de esa manera, desde abajo, y si las centrales sindicales organizaran a los trabajadores desde las bases para la Huelga General del 14 de junio, la próxima manifestación contra los ataques de Bolsonaro a la educación creará un impulso que podría ser capaz de derrotar a este gobierno ultrarreaccionario.

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